martes, 18 de abril de 2023
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miércoles, 22 de marzo de 2023
Bucle
| Retrato mío hecho por Fede, mi hermano. |
viernes, 10 de marzo de 2023
El delicioso abrazo de Dunga
sábado, 18 de febrero de 2023
"Tú, de quien son los siglos y el tiempo"
lunes, 13 de febrero de 2023
Un correo a T.A.P.
Hola, Patxo. Mucho gusto: Soy Juan Sebastián. Vi tu publicación en Instagram y quise participar de manera activa. Gracias por esta oportunidad. En realidad, lo que te envío, es un resumen, un grupo de ideas que surgieron fruto del permanente esfuerzo por comprender mejor este fenómeno. Ante todo, quiero resaltar que si bien las expreso como máximas, no creo que sean verdades ni mucho menos recetas. Son simples elucubraciones tras veinte años surfeando esta alta ola, cinco de los cuales he mezclado con un proceso de terapia psicoanalítica junto al profesional Juan Fernando Pérez, en Medellín, desde donde te escribo. No sé si corresponden debidamente a lo que pediste, pero de corazón espero que algún par te sirvan:
La ansiedad para mí es la manera como decidí nombrar una forma turbia de mi sentido de percatación. Es algo que me hago, una forma de autosugestión cuyo inicio coincide con otros procesos fantasiosos mediante los cuales estimulaba en mi sensaciones físicas (desde la excitación sexual hasta dramas esenciales para un cuento o una canción).
Esto que he decidido llamar ansiedad, que es un resultado, síntoma y no raíz, es todo menos una puerta cerrada; al abrirla, nos aventuramos al sustrato que dio pie a esa primera crisis. Sumergirse en ese sustrato es casi nadar en líquido amniótico, en el fango primigenio de nuestro ego, de nuestra identidad.
Esto que me acostumbré a llamar ansiedad, tal vez no corresponda a lo que otras personas padecen y por eso debo estar atento o ser flexible a renombrar el fenómeno.
Lo que este fenómeno proporciona a la vida es una oportunidad de evolución desde el amor, o, para las personas que no soportan esta palabra, desde la capacidad de dar y corresponder al afecto.
Así como el alimento es información, la información es alimento: nada es inocuo, ninguna letra de ninguna canción; ningún comercial de televisión, etc. Todo reclama su cuota de peso psíquico.
La ansiedad no surge siempre por un mismo y único motivo. Es una forma de reacción, una costumbre psíquica, un estilo de comportamiento.
Una persona ansiosa, casi siempre, es una persona potente y vigorosa, vital, pero que no cuenta (por múltiples motivos) con ESA herramienta para apropiarse de su propia fuerza vital. Va más allá de decir: “Líbido no descargada”. Como dice la canción de Ugly Kid Joe: “Sex is overrated too”. Tiene que ver más con los juegos de seducción y su potencia.
La indecisión conduce a la ansiedad, la alimenta, la sostiene.
Cuando a un caballo o a una yegua lo ven o la ven ansiosa, le aplican la potrero terapia.
Esta ya la escribí en una de tus publicaciones: Dentro de mis descubrimientos personales he venido comprendiendo (es algo personal, por supuesto) que la ansiedad, en mi caso, tuvo varios afluentes: uno de estos es la creencia inconsciente que tilda la calma y el sobrio disfrute como síntomas de una "persona tonta", y la ansiedad y la agitación como algo característico de la viveza (y a su vez, creer que viveza es sinónimo de inteligencia).
jueves, 5 de enero de 2023
Décima Primera
viernes, 30 de diciembre de 2022
Hallazgo
El grupo de Psicología e Introspección publicó en su cuenta: "La verdadera intención con la que se lleva a cabo una acción marcará el resultado".
Yo no entendí y pedí más luces.
Me respondieron:
"Por ejemplo, si una persona piensa que quiere arreglar un problema dialogando con otra, pero en realidad lo que quiere es convencerla, será muy probable que no lleguen a entenderse. O si una persona quiere ayudar a otra pero en realidad lo que quiere, aunque sea de forma inconsciente, es que esa persona le valore o no le rechace es más probable que obtenga lo contrario de lo que esperaba. No decimos que estas sean siempre las intenciones que hay detrás del diálogo o de querer ayudar a otros, sino que estás acciones se pueden hacer con muy diversas intenciones más profundas, acertadas o equivocadas, y esas intenciones marcarán el resultado de esas acciones. Porque la otra persona reacciona, consciente o inconscientemente a esa intención; siguiendo los ejemplos, las personas tienden a defenderse de que les quieran convencer, o muchas personas interpretan que les quieran agradar como una amenaza, como si les quisieran manipular... esto son sólo unos ejemplos, es más complejo, pues hay numerosas interpretaciones y no siempre ocurre del mismo modo, pero a largo plazo la intención se impone".
Lo trato de asimilar de acuerdo a mi experiencia: "la intención al decir algo, determinará el resultado".
Sigo rumiando a través de escenarios hipotéticos: he decidido irme, alejarme, y no estoy dispuesto a considerar los motivos, la naturaleza de esta decisión, a reflexionar acerca de ellos, a cuestionarlos, a ponderarlos. Emito mi mensaje sin dejar opción de diálogo. Me impongo y me mueve más el ánimo de la justificación que de la corrección.
No me pregunto: "¿Por qué digo esto? ¿Qué me impulsa: la intención de hacer sentir culpable a mi interlocutor o la intención de solucionar X problema? ¿Quiero que se solucione o solo tengo ganas de elaborar una despedida articulando previamente todos los argumentos para poder concluir "tú eres el causante de este problema que no tiene cómo resolverse"?"
Pienso en los diálogos que sostienen mis personajes. En que estos niveles de sentido son la parte esencial de todo drama.
También pienso en el Padrino. En la escena final, el Padrino, luego de haber exterminado a sus enemigos, es confrontado por su esposa. Él intenta evadirla con furia pero ella es implacable. Su pregunta persiste como una amenaza. Él no quiere que ella lo deje, la ama. No se justifica ni la manipula con su poder. Cede, temerosamente cede y miente. Esta mentira es tan cruel como desesperada, pero nos demuestra que él no es tan poderoso como creíamos.
viernes, 23 de diciembre de 2022
Las coincidencias coinciden
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| Foto por Dayana Fortich Madera |
martes, 15 de noviembre de 2022
Hallazgo en el curso Introducción a la Música
miércoles, 2 de noviembre de 2022
La vida usual - texto de agosto de 2016
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| Foto por June Juno |
La vida usual. La vida a sueldo. La vida que transcurre de una gripa a otra gripa. La larga etapa de la vida en que se cree que la vida es de etapas. Frenesís estériles. Siempre con sueño, con cansancio, con el saldo en rojo. La vida de pequeños placeres: de soñar una vida con otros placeres. De soñar la vida que se teme y por la cual no trabajo; necesito de un motivo para enloquecer: “si muriera tal, dejaría todo tirado… viviría de migajas en algún rincón”. Nunca habrá suficientes motivos para escapar, aun cuando mis búsquedas en Google incluyan “cuándo renunciar”, “cómo elegir un empleo”, “beneficios cambiar de look”… Así noto que me voy quedando sin los minutos de mi vida, minutos que me fueron dados para apreciar y amar… “¿qué tal el viaje?” Me preguntaré cuando muera, y a este paso muy seguramente responderé: “Uf, que cansancio”.







