J.§. FerGärtner
lunes, 2 de febrero de 2026
Anti pseudo aforismos
domingo, 1 de febrero de 2026
Patico Pato Patricia
La muerte de Pato me duele lentamente. Paso a paso. Sin atajos.
miércoles, 14 de enero de 2026
Oda escrita en el 2007
Porque entre tanto café, una pola, o dos, caen bien.
Gusto individual dorado:
qué triste y mísero es compartirte.
Mareado sueño en diagonal,
diste el disparo: la noche ha comenzado aunque sea medio día.
Me reclaman que aún no he sabido dónde marcarte la línea.
De niño me eras adulta,
Ahora eres contemporánea amiga.
Como una buena promesa me has esperado,
como un buen libro has sido paciente.
Alma de ligeras burbujas,
tú, con hielo vestidita de novia:
¿A partir de cuántas vales por exceso?
Disfruto cuando me perfumas.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Borrador: Conceptos 2025
- Toda idea pasa por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción. John Stuart Mill. V.
- Tener envidia de otra persona, es ir en contra de la bienaventuranza que esa persona ha recibido. Pedro Justo.
- La sencillez de corazón es saber priorizar, Pablo
- Dios nunca quita. Dios siempre da.
- Enamorarse de la propia sobriedad.
- Acto de habla propio de un poeta, no de un académico.
- Ningún viento es favorable para el que no sabe a dónde va.
- Somos caos a cosmos. Franciscus.
- Cuidar de no exponerse a la energía de la gente que no le importa lo que uno hace.
- Mis pasiones no son las pasiones de los estudiantes.
- Los valores se notan en su ejercicio.
- Valorar la desviación, Ana.
- El talento para que la obra de Dios se pueda realizar entre nosotros.
- Librarte de la opinión. Zen.
- La habilidad de crecer está directamente relacionada a la cantidad de verdades acerca de ti mismo que estas dispuesto a asumir.
- Solo lo que no cesa de doler permanece en la memoria
- Cuando una crítica te afecta es porque en el fondo, algo en ti piensa igual.
- Aprender a ver a Dios en el otro. Flea
- El pesar es una especie de sentimiento síntoma que revela las moralidades, los imaginarios propios. Sentir pesar por una prostituta, indica que me ubico en una especie de superioridad, o también por el motociclista ruidoso: yo me siento mejor, me siento superior, y el pesar lo indica. Esto me lleva a un punto en el cual, sentir pesar de mí, es también nocivo y paralizante. Juzgo y así me juzgo. Sofi.
- Las redes sociales no registran los contextos, solo abstraen, y esa abstracción es tan discursiva como excitante y peligrosa. Sofi.
- La costumbre de narrar mi vida, la entorpece, me enturbia.
- El ánimo es síntoma.
- Tu fondo es proporcional a tu arrogancia, Bob Forrest.
martes, 9 de diciembre de 2025
Un cuento que escribí en octubre de 2022. " Acerca del género cuento"
lunes, 8 de diciembre de 2025
El óleo más fino. ¿Qué hacer con la semilla?
El siguiente texto versa sobre la masturbación, o mejor, en su profundidad, sobre buscar la calma mediante la agitación.
No es un chiste, así parezca.
Siento que haber crecido en un entorno académico católico me generó una antipatía por cierta moralidad, o de un modo más específico, una necesidad urgente de cuestionar toda clasificación entre el bien y el mal. Los sistemas religiosos, con sus mecanismos de control de la conciencia mediante la acción de la culpa, acallaron preguntas. De este modo, la religión más que una vía de liberación fue vía de opresión. En particular, el no hacer cifraba el mérito, sin abrir un portal posterior a la voluntad de hacer algo. Por ejemplo, de los diez mandamientos, ¿cuántos dicen "no hagas esto"? La mayoría. Luego, si no robo, ¿qué hago? si no miento o cometo adulterio, ¿qué puedo hacer? ¿Cuál es el opuesto activo? ¿Cómo asumir, desglosar la eventual pulsión?
La parálisis, la privación, parecía ser el medio y el fin en sí mismo.
Privarse hasta cuando no tengas ni ganas de privarte.
Y aunque crecí en un ambiente familiar y social en el que era claro que la puerta del apetito es la prohibición, y en el cual pude encontrar (y aún encuentro) sinfín de interlocutores con los cuales inteligir y reírnos de los métodos eclesiales y de poder sobre los cuerpos, es importante volver en uno, repetir la toma de conciencia, y lavar un poco más, porque creo que la psique no se sana inmediatamente. Creo que, similar a un apartamento, hay que estarla limpiando constantemente y repetir y repetir y repetir como cuando se barre o como cuando uno se estrega los dientes. Y sí: de esto han hablado muchos autores, pero es importante trabajarlo en uno, con alianzas pero sin atajos. De hecho, no hay atajos, y mucho menos retóricos.
Todo está en el cuerpo, así no parezca.
Esta aversión al dogma, manifiesto en oponerme a la privación, me llevó, entre tanto, a ser pajizo, por decirlo de un modo elocuente. Si en el catecismo decía que no, para mí era un futuro sí. Y nadie estaba para decirme lo contrario: una de mis primeras búsquedas en Google (suena extraño) fue acerca de este tema. Iba a bibliotecas e investigaba.
Había un nudo:
1. Masturbarme era descargarme, una especie de descompresión. Esto me significaba una liberación. Pero, ¿de qué? O sea, ¿qué me cargaba, me comprimía, me sometía? Imágenes, grupos de imágenes, complejos. La fantasía sexual no es solo genital: incluye prestigio, escenas, escenarios, objetos mágicos flotando alrededor.
Pero lo que impulsa (ojo: digo impulsa y no expulsa) es que recientemente descubrí que tal vez haya un escalón previo a la construcción o préstamo del complejo, que termina cargándome y comprimiéndome: la forma de significar el cuerpo de la mujer. Es un resumen burdo decirlo como lo diré pero igual ni tú ni yo tenemos tiempo: la manera como me enseñaron a desear, así como el contenido del deseo, es de por sí la carga, el peso, impuesto.
Volvamos a pensar en ti y en mí como Sísifos: en un mundo sin dioses, ¿quién nos arrojó tras la piedra en el eterno peñasco?
2. Masturbarme era ocupar mi pensamiento con fantasías eróticas. La construcción era tan rápida que parecía involuntaria. El procedimiento generaba disfrute, pero varias veces lograba sentirlo, profundamente, como una pérdida de tiempo. Entendía lo de turbación. Nombrarlo de otras formas no sirvió. Era una agitación de la cual recuperarme era complejo. Quedaba en trance, y no estoy hablando de unos minutos, sino de semanas e incluso meses en los que quedaba excitado por el accionar de un complejo de imágenes en mi efervescente mente. El malestar era general. Fiebre. Calentura. Energía contenida. Implosión. Chernóbil, y yo teniendo que ir a un colegio católico masculino a estudiar. Durante años pensé que el malestar era culpa, un cimiento del constructo católico en mi psique. Pero no, ya sé que no: siempre estoy educando, aleccionando, a ese que fui, pero ese que fui, desde la niñez me está enseñando en este momento de mi vida, más de lo que yo pude preveerlo. Esa expulsión era un desahogo, ¿y qué me estaba ahogando?
3. Masturbarme era quedarme sin los elementos con los cuales alquimizar mi realidad. Los adjetivos para la energía siempre son discursivos: digamos solamente energía y ya: nada de energía sexual. En mí tenía esa energía, que era energía de querer descubrir miles de cosas, energía de crear, energía de interactuar, energía de sanar, energía etcétera. Esa privación impuesta no solo es dañina sino que sabotea el logro de la contención por conocimiento. Sí: prescindir de algo no es lo mismo que desconocerlo. Un no que deje de abrir las puertas al futuro mediante un sí, es un no estéril. En este caso, más que privarse, es almacenar energía, semilla, capacidad de pensamiento, para alquimizar. ¿Qué quiero decir con alquimizar? Transformar, asimilar; transformarse, asimilarse. Tener un objetivo de vida, un propósito, una aspiración profunda, así sea en boceto, es clave.
La privación impuesta no me dejó comprender lo evidente y me confundió. Quizá la masturbación sí debilita el cerebro de algunas personas. Quizá, incluso, nos sumerge, inconscientemente, en una forma de reaccionar ante la abundancia y la riqueza. La masturbación excesiva es un derroche, un gasto hormiga. Las corporaciones del porno, camaleónicas, astutas, directas y miméticas, se benefician. Saber invertir no es solo cuestión de pesos, euros y dólares. El antojo porno suele ser más de pose que de conexión, así como la compra compulsiva no atiende ninguna primera necesidad, y el antojo de azúcar está lejos, pero lejos, de ser hambre.
Colofón:
El cuerpo es un creador natural, y debemos escucharlo porque tenemos mucho que aprender. No te entrometas en el diálogo ni dejes que el dogma del momento irrumpa: cállate, callales, y escúchate, contémplate.
Y para celebrar esta capacidad, quiero darle luz a algo que escribí seguramente intoxicado y que había abandonado en mi lista de borradores de Gmail, y que hace un momento encontré buscando las notas acerca de los temas referidos:
El vaho,
la venganza de los que en silencio se secan.
Fósiles en la cobija,
en un papel,
directo al agua,
y a veces a la basura.
Es curioso, simbólico,
El óleo más fino
¿Qué hacer con la semilla?
Hábito y alabanza,
me frena,
me resta,
la pornografía se sembró
y se quedó en mí como una esperanza:
viernes, 5 de diciembre de 2025
A veces fantaseo con que le pregunto esto a un candidato presidencial
Señor candidato, ¿qué tan posible es lograr que Bogotá deje de ser la capital de Colombia? Tampoco sugiero a Medellín. De hecho, casi ninguna ciudad "avanzada" me parece considerable. De fondo, lo que sugiero es una reinterpretación del territorio in situ, como originarios que somos, y no bajo el embrujo de la significación dada por los españoles, para quienes resulta lógico que su capital esté sumida en el centro de su geografía. Sugiero entonces un lugar como Sapzurro o Capurganá, o incluso Barranquilla. Sitios con cercanía al océano, desde donde se pueden implementar dinámicas menos torpes, menos lentas, más incluyentes con territorios que han quedado abandonados, y más abiertos a la ágil cooperación internacional. Pienso que esa fue la ventaja de Venezuela antes de quedar enclaustrada por los regímenes. Además creo que resulta más incluyente una capital que te reciba con el mar, con las características del trópico en vez de las del piso frío o de la región andina.
viernes, 14 de noviembre de 2025
Dasein presencia: noticias de mí
Las "noticias" más cruciales de mi vida provendrán de mi sentido de percatación, y no como un producto de las cadenas de noticia, o de canales de televisión o de la radio o de la prensa o de generadores de contenido. Mi realidad se construye no a partir del flujo incesante de relatos autodenominados noticiosos, sino a través de las noticias de mí que yo mismo pueda darme a conocer, a veces, quizá, con la ayuda de los seres más cercanos.
jueves, 16 de octubre de 2025
Compensación
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| Foto por José Andrés Quintero Restrepo |
De hecho, en esta época de voraz y desaforado narcisismo, definí en mis manifestaciones y visualizaciones como escenario del éxito la posibilidad de prescindir de las alarmas, de los llamados matutinos, de esa agresión ruidosa pactada con el pretencioso yo de la noche anterior.
Pero como crecer es aprender a negociar, a ceder - o a cambiar-, ya he asimilado que el presente me exija el uso de despertadores. Sí: aún sueño con poder despertar sin valerme de ellos, ingresando suavemente a la vigilia, aperezado hasta la parálisis, aturdido de tan abundante y profundo dormir, pero también sé que mis intenciones actuales me solicitan acceder a su uso, por ejemplo, para poder hacer ejercicio antes de ir a trabajar. No obstante, como un truco secreto, cuento con una práctica que compensa esta violenta y malviajante forma de iniciar los días a través de un estallido: la meditación trascendental. Sí: medito inmediatamente me despierto. Me siento lo más erguido posible, algunas veces desorientado aún, y paso del sueño al mantra, al trance, a la profunda inmersión, al chapuzón a ojo cerrado. Esta práctica amortigua el dolor y la molestia. La gratificación es inmediata: funciona como un llamado a la acción. El enojo y la frustración se disipan. Libre de opiniones, de ánimo de competencia, de justificaciones, me hago consciente, me percato y, fresco, inicio cada jornada. Surgen consejos mentales, casi órdenes de voces imperativas entonadas por una gnosis indescifrable; uno de los más recientes: "saca tus libros de poesía y ubícalos en la mesa de centro para que cuando te sientes cerca en vez de perder tiempo en el celular te animes a leer dos o tres poemitas". También, la memoria canta. Un escenario recientemente reconstruido: la vez que Ringo Starr, refiriéndose a la meditación trascendental, dijo que su propósito impulsor luego de meditar era: "hoy voy a aprovechar lo máximo que pueda mi tiempo".
jueves, 25 de septiembre de 2025
Mirar sin querer entender
Hace muchísimos años, transmitieron -no recuerdo por cuál canal- una serie llamada Beast Wars. La manera como yo me acerqué a ella pude comprenderla luego de leer a John Berger y a Susan Sontag, muchísimos años después, o sea, hace poco. Recuerdo que el horario en el que la televisaban variaba constantemente, lo cual me impidió seguir su hilo argumentativo. Sin embargo, cada vez que lograba pescarla, me quedaba mirándola, así no entendiese nada. No sabía quién era el protagonista, o cual, el antagonista, pero sus formas, sus colores, el diseño de espacios y de sonido, todo me resultaba tan agradable a la vista, que, para disfrutarla, me bastaba ese ver sin mirar, esa atención apreciativa y desapegada de los relatos, de las historias que, en ese momento, dejaron de justificar la existencia de una caricatura.






