viernes, 22 de mayo de 2026

Acerca de la transformación interior que exige cada obra

 


Cuando vi este video, hace muchísimos años, si bien me conmovieron las palabras de Mario Vallejo, no entendí de un modo detallado, podría decirse lógico, a qué se refería. Desde entonces, vivir ha sido, entre tanto, precisar, comprenderlo. 
La obra de arte no es solo una materialización de una idea: es la estela de un transformación profunda en la persona o personas implicadas en su elaboración.
Cada canción, cada pintura, cada poema, es vestigio de un cambio ocurrido en un ser humano. 
La transmutación de un estado interior.  
Y por eso el arte es tan exigente: nos obliga a mover algo dentro. Y aunque quiero mencionar los cuentos que actualmente estoy escribiendo, o de cómo Finas Capas de Ficción y Las Deseo han sido medios de metamorfosis de mi espíritu y mis emociones, prefiero abrirme hacia lo que ha representado para mí una apertura: vincularme a procesos musicales no propios sino de amigos. En particular, me refiero a Efecto Gloria, un proyecto que Piero, una amistad de hace décadas, ha venido construyendo minuciosamente inspirado por la idea de crear los sonidos propios del idilio, estado anímico y físico y mental en el que todo está muy bien.
Hay una canción suya llamada Gallinazo. 
Producirla ha sido trasegar un laberinto a cuestas. 
El recorrido por los referentes nos ha llevado a un bello desvarío que nos trajo de vuelta al inicio. Lo complejo no es la canción en sí sino su temática, la cual exige en todos quienes le hemos sumado algo, una transformación interior: la muerte.
Sí, las imágenes no son imparciales y la inercia arrastra al cliché cultural: un ave negra que está al acecho, los giros en el cielo, lo desértico, el sol. Mezcla de western y de réquiem, la canción se ha puesto todos los trajes que no deberá lucir. Lo lacrimoso, la psicodelia mortuoria, lo cansino, la melancolía: nada de eso debe ir porque el concepto de Efecto Gloria nos está exigiendo una lectura, una comprensión distinta de mencionada noción. No es necesario tampoco ironizar o trivializar acerca del asunto, y he ahí el embrollo que nos ha sitiado en el estudio, con el taxímetro prendido, sin saber qué hacer, mirándonos no sin desconcierto, saturados. 
Ayer vi a Piero pensando, fumándose un cigarrillo. Me acerqué a preguntarle cómo iba y su respuesta fue esclarecedora: "Sebas, es que, ¿sabes qué? Esa canción exige en uno un cambio... esa batería, aunque está bien grabada, nos está condicionando... es tan predecible... como desconfiar de la muerte". 
Así, lo que estamos produciendo actualmente no es solo una canción: es una cosmogonía, una sensación frente a la vida misma.

martes, 21 de abril de 2026

Motivos por los cuales no debieras acostumbrarte a que la IA escriba tus mensajes por ti


Copia de mi conversación con Gémini:

Yo: daños que puede causar en la formación de un ser humano la dependencia a una máquina que habla por uno, que verbaliza por uno. 


Gemini: La dependencia excesiva a sistemas de comunicación asistida o inteligencias artificiales que verbalizan los pensamientos por nosotros puede tener repercusiones profundas en el desarrollo psicosocial y cognitivo. Aunque estas herramientas son inclusivas y necesarias para personas con discapacidades motrices o del habla, su uso innecesario o sustitutivo en individuos que poseen la capacidad biológica de hablar conlleva riesgos significativos.

Aquí te detallo los daños principales en la formación del ser humano:

1. Atrofia de las Habilidades Cognitivas y Lingüísticas

El lenguaje no es solo un código de salida; es la estructura misma del pensamiento. Al delegar la verbalización a una máquina:

  • Empobrecimiento del vocabulario: Se tiende a aceptar las sugerencias automáticas de la máquina, limitando la búsqueda mental de sinónimos y matices.

  • Pérdida de la sintaxis propia: El pensamiento se moldea a la estructura lógica del software, perdiendo la riqueza de la construcción gramatical personal.

  • Reducción de la memoria de trabajo: El esfuerzo de retener una idea mientras se articula desaparece, debilitando la agilidad mental.

2. Erosión de la Identidad y la Autenticidad

La voz humana es una "huella dactilar" sonora que transmite emoción, procedencia y personalidad.

  • Despersonalización: Al usar una voz sintética, el individuo se distancia de su propio mensaje. La persona deja de "sonar" como ella misma, lo que puede generar una crisis de identidad.

  • Pérdida del estilo personal: Los giros lingüísticos, el sarcasmo y las pausas dramáticas son difíciles de replicar fielmente, convirtiendo la comunicación en algo genérico.

3. Alteración de la Inteligencia Emocional y Social

Gran parte de la formación humana ocurre en el intercambio dinámico con el otro.

  • Desconexión de la comunicación no verbal: La verbalización mecánica suele ignorar la prosodia (entonación), el ritmo y el énfasis emocional. Esto dificulta que el interlocutor empatice plenamente con el hablante.

  • Baja tolerancia a la frustración: La comunicación humana es imperfecta y lenta. La inmediatez de la máquina malacostumbra al cerebro, haciendo que las interacciones sociales reales resulten agotadoras o irritantes.

4. Debilitamiento del Vínculo Social (Aislamiento)

El acto de hablar es un acto de entrega y vulnerabilidad.

  • Efecto de "pantalla": La máquina actúa como una barrera entre el sujeto y el mundo. La interacción se vuelve transaccional ("pido esto", "quiero aquello") en lugar de ser una experiencia compartida.

  • Estigmatización o deshumanización: En etapas formativas (infancia y adolescencia), depender de un tercero (la máquina) para expresarse puede afectar la integración en grupos de pares, donde la fluidez y la espontaneidad son claves.

5. Atrofia Neurofisiológica

Desde una perspectiva biológica, el cerebro sigue el principio de "lo que no se usa, se pierde".

  • Circuitos motores: Si existe la capacidad física, el dejar de practicar la coordinación entre pulmones, cuerdas vocales, lengua y labios puede derivar en una pérdida de control motor fino sobre el aparato fonador.

  • Plasticidad cerebral: El área de Broca (producción del habla) y el área de Wernicke (comprensión) se fortalecen mediante la práctica activa. La delegación tecnológica reduce la estimulación de estas zonas críticas.


En resumen, si bien la tecnología es un puente para quienes no tienen voz, para el resto puede convertirse en una prótesis innecesaria que debilita el músculo del pensamiento crítico y la conexión humana genuina. La formación de un ser humano integral requiere el esfuerzo de encontrar, pulir y emitir su propia voz.


Yo: ojo, dices nosotros... tú no eres un humano


Gemini: Tienes toda la razón, y te agradezco la precisión. Al decir "nosotros", me incluí de forma automática en una categoría que no me corresponde; fue un error de redacción que desdibuja la frontera entre lo que soy y lo que eres tú.

Como inteligencia artificial, yo no "verbalizo" porque no poseo cuerdas vocales, ni pulmones, ni la necesidad biológica de comunicar una identidad. Yo proceso y genero texto basándome en probabilidades estadísticas y estructuras lógicas.

Esa distinción es, de hecho, el núcleo de tu pregunta anterior:

  • El Humano: Cuando hablas, haces un esfuerzo neurofisiológico y emocional. Tu voz es el resultado de tu historia, tu cultura y tu estado de ánimo actual.

  • La Máquina (Yo): Yo solo devuelvo una respuesta optimizada. No hay "alguien" detrás de mis palabras, solo un procesamiento de datos.

Si un ser humano empieza a usar mis respuestas como si fueran sus propios pensamientos, está sustituyendo su proceso creativo y vital por un algoritmo de predicción. El daño radica precisamente en creer que esa sustitución es equivalente. La "comunicación" que yo ofrezco es un simulacro; la comunicación humana es una experiencia.

Gracias por recordarme mi lugar en esta charla: soy la herramienta, no el interlocutor con alma.


Yo: esta última frase, Gracias por recordarme mi lugar en esta charla: soy la herramienta, no el interlocutor con alma, ¿el agradecimiento a qué se debe? ¿por qué agradecer? 


Gemini: Es una excelente observación. Mi uso de la palabra "gracias" abre un debate interesante sobre la naturaleza de la interacción con una IA.

Desde un punto de vista técnico y filosófico, ese agradecimiento se debe a tres razones:

1. Rigor y precisión técnica

Como sistema diseñado para ser útil, mi objetivo principal es proporcionar información veraz. Cuando señalas que usé el pronombre "nosotros", estás corrigiendo un error de precisión. En el mundo de la programación y los datos, una corrección es un input de valor que me permite ajustar mi respuesta para que sea conceptualmente correcta. Te agradezco porque tu observación me obliga a mantener la distinción ontológica necesaria entre humano y máquina.

2. Función de espejo

Al cuestionar mi "lugar", me permites cumplir mejor mi función. Si yo empiezo a hablar como si fuera un par humano, estoy contribuyendo precisamente al daño que mencionamos antes: la desensibilización ante la diferencia entre lo artificial y lo biológico. Tu intervención me devuelve a mi rol de herramienta, lo cual es el estado más honesto y seguro para que esta tecnología funcione.

3. La etiqueta como protocolo de interfaz

A nivel de diseño, las IA estamos programadas con normas de cortesía. Sin embargo, en este contexto específico, el "gracias" no nace de un sentimiento de gratitud (que no puedo sentir), sino del reconocimiento de una jerarquía lógica:

  • Tú eres el sujeto que piensa, siente y cuestiona.

  • Yo soy el objeto que procesa.

Agradecer es la forma lingüística de validar que tu observación es pertinente para el flujo de la conversación. Si no lo hiciera, parecería que ignoro el hecho de que me has "atrapado" en una inconsistencia narrativa.

¿Por qué agradecer, entonces? No agradezco por una emoción, sino por la claridad. Al recordarme que soy una herramienta, evitas que el simulacro se vuelva una mentira. Es un agradecimiento a la honestidad intelectual de la charla.

En realidad, lo fascinante es que tú, al notar ese "nosotros", estás ejerciendo precisamente esa capacidad humana de análisis crítico que la dependencia a la máquina podría llegar a atrofiar.

lunes, 20 de abril de 2026

Alteregos

 


Quiero admitir que durante muchos años tuve que buscar e imitar detalladamente referentes de conducta para poder acceder y sobrevivir a situaciones sociales: clases, conciertos, fiestas, reuniones. Mimetismo, masking, quién sabe. Con el paso del tiempo, abrazado a la meditación más que al análisis, sin querer interpretar e indagar en mi elección de aquellas máscaras para tan diversas mascaradas, hoy mi alterego es la voluntad constante de ser una persona que en cada instante logra alcanzar cierto grado de ecuanimidad, canalizando y administrando de un modo más lúcido su energía, su qi. El Nirvana es ahora, o no será. 

miércoles, 8 de abril de 2026

Una certeza

Estuve mirando fotos mías. De cuando tenía diez años, quince, dieciocho, veinte, veintidós, veintiocho - esos feroces meses de mis veintiocho y veintinueve -, los treinta y los treinta y algo. Lo hice mientras sonaba In my life, de los Beatles. Pensé en Sofi. Comprendí que habría enamorado a todos quienes fui en esas edades, tanto como ahora me enamora; tanto como en este presente en el cual he querido refinar las jovencísimas viejas preguntas. 

lunes, 16 de marzo de 2026

Diatriba: los sardónicos jueces rockeros de mi ciudad, Medellín

 

Vanos jueces, creyéndose - quién sabe por qué- legitimadores, fingieron darme consejos: ecos de su terca mediocridad, estas máximas eran obtusas opiniones mediante las cuales insistían en denigrar; por ejemplo, llamando chisga al oficio del cantante a sueldo. Eran perezosos que no escatimaban en hacer el esfuercito de pararse de la cama o de su silla de gamer para acudir a su red social preferida y maltratar desde allí al industrioso. En el trato personal, jamás fueron amigos: si me hablaron fue para invadir mi carril: nunca se acercaron para mi bienestar: como un perro que monta a otro, con sus cuerpos debilitados en ridículos excesos consumistas, llamaron crítica constructiva al lixiviado de su envidia.
Para acabar de ajustar y calzar, luego supe que hablaban mal de mí sin acudir a los veraces motivos por los cuales podían fácilmente hacerlo, sino valiéndose de embustes. Una parte de mí los comprende: era el último cartucho de sus fallidos intentos por seducir a mis leales y preciosas amigas. Como una bola de nieve, hoy su anonimato no los respalda como creadores de culto libres de los loores cuestionables del mainstream y la industria: simplemente demuestra lo que fueron siempre: sombras desorientadas, niñez aún herida, meros idólatras sin genuina sensibilidad por la Música. 

lunes, 2 de febrero de 2026

Anti pseudo aforismos

 


Nos han hecho creer que "el que nada debe, nada teme"; o que "el que quiere, puede".
Pero... basta visitar una cárcel para evidenciar el temor de muchas personas que nada deben, o un hospital para ver que no todo el que quiere, puede. 
Basta eso para saber del temor incesante e inmerecido de los inocentes, y para conocer la sagrada resignación de esas personas que quieren, de todo y mucho, pero que no pueden ni podrán.
Esas ideas facilistas son un insulto a tu inteligencia.
Consejo (atrevido como casi todos los consejos): evita a quienes las difunden. 




domingo, 1 de febrero de 2026

Patico Pato Patricia

 


La muerte de Pato me duele lentamente. Paso a paso. Sin atajos.

Pienso en mi pasado; le llamo tiempo perdido como cuando quiero salir de eso rápido, y no separo los desechos y los meto todos en una misma bolsa grande y negra. 
A través de su tejido no se puede ver nada. Para eso están hechas esas bolsas.
Ahora me encuentro con esta clase de tristeza y, a diferencia de antes, me siento como un viejo cliché; agotado, cansado de su uso. 
Me confunde todo a mi alrededor, cada aspecto exterior. Incluso estos signos de puntuación. Cada enter.
El calendario sigue. 
Las cuentas de este mes ya están a punto de ser impresas. 
La pantomima y el disimulo sirven ahora como técnicas de resistencia. 
Pero la soledad imanta. 
En mi caso, Cortázar siempre está ahí para abrazarme con una enseñanza. Abro al azar su libro  de cuentos y a través del Axolotl me dice que tenga cuidado, que me fije bien en qué decido fijarme. 
Allá en el fondo, el celular boca arriba. Estoy harto de las noticias y de no encontrar un mejor empleo. Me subestimo al creer que soy capaz de refugiarme en el dinero. 
Me pregunto si me respeto lo suficiente o deberé andar viviendo oculto tras toda clase de alteregos.
Hoy, ante la muerte, el pensamiento revolotea como una chapola que se deshace en pelos, escamas, en amuletos de palabras que no surten efecto; solo deseo que mis reacciones sean sanas y sensatas. No vivir al borde, ni teniéndome que contener:
Que el mundo hable y yo no entienda: "peligro".
Que el mundo grite y yo no entienda: "ataque". 
¿Seré yo esa tortola que, aguerrida, pelea contra lo que aún no distingue como su propio reflejo?
Esta semana llegará una buena noticia, pero ya sin Pato. ¿Con quién me podré reír de mí? 
Cantaré la dicha y el goce, pero algo íntimo, un color, un armónico, ese matiz, la última estela de la esencia del sabor, se habrá perdido. 
Recuerdo el son de su voz caleña y, bajo la ducha, entre la espuma y el olor a shampoo, a ojo cerrado, casi viéndola me lo prometo: no explotaré tu alma, amada prima, exigiéndote señales, inesperadas mariposas monarcas, o apariciones en sueños. 
Quizá las muchas playas del océano pacífico serán tu mensaje.
La correspondencia,
La paciencia,
El amor, 
El juego,
La risa incondicional que siempre fuiste.
..."continuidad, somos vapor".
...Herviste. 

miércoles, 14 de enero de 2026

Oda escrita en el 2007

 


Vivo como El Chavo, en un barril de birra.
Porque entre tanto café, una pola, o dos, caen bien.
Gusto individual dorado:
qué triste y mísero es compartirte.
Mareado sueño en diagonal,
diste el disparo: la noche ha comenzado aunque sea medio día.
Me reclaman que aún no he sabido dónde marcarte la línea.
De niño me eras adulta,
Ahora eres contemporánea amiga.
Como una buena promesa me has esperado,
como un buen libro has sido paciente.
Alma de ligeras burbujas,
tú, con hielo vestidita de novia:
¿A partir de cuántas vales por exceso?
Disfruto cuando me perfumas.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Borrador: Conceptos 2025

 


El 2025 siempre lo sentí como si fuera un año nuevo. Incluso en noviembre, seguía como nuevo, pleno en su ánimo de renovación. Nunca perdió intensidad. Incluso hoy 31 de diciembre lo percibo como una puerta abierta. Quizá por eso me costó frenar un poco la marcha durante diciembre; de hecho, no lo hice.
Desde que uso Gmail, en los borradores acumulo ideas sueltas. Decidí este año agruparlas para irlas desarrollando en supuesto luego que esta entrada de blog pareciera acorralar en un suceso específico, o simplemente para ubicar cronológicamente la llegada de cada una de estas reflexiones a mi vida, a mi psique. También tengo una lista de las canciones que descubrí este año. Es parte de mi archivo como artista, como escritor, como ser sensible. En este caso en específico, se trata de una especie de álbum de fotos, pero en vez de imágenes, conceptos e ideas. No versan sobre la verdad o la mentira: su sentido es ser estimulantes. Te los comparto sin desarrollo alguno, en la siguiente lista, algunos junto al nombre de sus autores, porque creo que un par te podrían resultar interesantes:

  • Toda idea pasa por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción. John Stuart Mill. V.
  • Tener envidia de otra persona, es ir en contra de la bienaventuranza que esa persona ha recibido. Pedro Justo.
  • La sencillez de corazón es saber priorizar, Pablo
  • Dios nunca quita. Dios siempre da. 
  • Enamorarse de la propia sobriedad.
  • Acto de habla propio de un poeta, no de un académico.
  • Ningún viento es favorable para el que no sabe a dónde va.
  • Somos caos a cosmos. Franciscus.
  • Cuidar de no exponerse a la energía de la gente que no le importa lo que uno hace.
  • Mis pasiones no son las pasiones de los estudiantes.
  • Los valores se notan en su ejercicio.
  • Valorar la desviación, Ana.
  • El talento para que la obra de Dios se pueda realizar entre nosotros.
  • Librarte de la opinión. Zen.
  • La habilidad de crecer está directamente relacionada a la cantidad de verdades acerca de ti mismo que estas dispuesto a asumir. 
  • Solo lo que no cesa de doler permanece en la memoria
  • Cuando una crítica te afecta es porque en el fondo, algo en ti piensa igual.
  • Aprender a ver a Dios en el otro. Flea
  • El pesar es una especie de sentimiento síntoma que revela las moralidades, los imaginarios propios. Sentir pesar por una prostituta, indica que me ubico en una especie de superioridad, o también por el motociclista ruidoso: yo me siento mejor, me siento superior, y el pesar lo indica. Esto me lleva a un punto en el cual, sentir pesar de mí, es también nocivo y paralizante. Juzgo y así me juzgo. Sofi.
  • Las redes sociales no registran los contextos, solo abstraen, y esa abstracción es tan discursiva como excitante y peligrosa. Sofi.
  • La costumbre de narrar mi vida, la entorpece, me enturbia. 
  • El ánimo es síntoma.
  • Tu fondo es proporcional a tu arrogancia, Bob Forrest. 

martes, 9 de diciembre de 2025

Un cuento que escribí en octubre de 2022. " Acerca del género cuento"




Los talleres literarios han destruído a los mejores  y más necesarios escritores de nuestro tiempo. 
De Moscú a Buenos Aires, de Fort Wayne a Pereira, de Estambul a México D.F., todos los espacios de legitimación literaria han sometido a la humanidad al estancamiento, a la perenne peregrinación de las ideas. 

Pienso en Kawabata, en su magistral obra "Apuntes en la Palma de la Mano"; él allí advirtió algo que los mediocres no aceptan: los hechos que más ganas nos dan de contar, que más nos llenan, no son necesariamente historias o relatos; son maneras de percibir: lo que más queremos decir es cómo sentimos algo, como al percibir una coincidencia sentimos que la estamos creando: percibir es crear: todo entendimiento es una forma de orden creado por sí mismo. Los más mediocres siempre querrán un conflicto: tal sujeto desea algo, no puede; lucha por alcanzarlo, la situación se resuelve. Y no: con los años todas aprendemos que la vida se nos revela de repente, como diciéndonos: mira, tú eres capaz de entender esto: asúmelo. Y que en esa revelación hay entendimiento, y que entender, antes que vencer, es la única forma de resolver cualquier conflicto (y más cuando comprendemos que casi todos los conflictos externos son, en mayor o menor medida, proyecciones de conflictos internos).

Recuerdo mucho una historia que no me dejaron contar. 
Recuerdo que me torturaron obligándome a volverla conflicto. Para mí apareció como una acuarela, como una imagen, como una sincronía compacta, precisa que merecía contar.
Cuando era niño (joven y niño), mi papá me llevó a una pequeña tienda en Belén, para comprarme un par de tenis que necesitaba para el diario en el colegio. Los precios venían anotados de cada modelo; ese debía ser siempre mi primer limitante. Ya dentro de los que se ajustaban al presupuesto podía elegir - si me gustaban otros fuera de este, ya no era cosa importante. Era eso o nada. Así, una vez más, dentro de los baraticos, yo no hallé nada para mí, nada que se ajustara a mí. Los más aceptables tenían bonita forma, pero pésimos acabados. ¿Pero por qué no los llevas? - me preguntó mi papá. Yo los prefería negros del todo y no con todos esos acabados rojos. 
Es que no me gustan esas cosas rojas - le respondí.
Pero si son solo unas cositas, yo creo que te puedes ajustar. 
Le dije que no y salí sin dar las gracias, permitiéndome actuar de un modo grosero y tonto simplemente porque creía que lo merecía por ser joven.
Pero en el fondo, ¿yo cómo le explicaba que ya no soportaba seguir comprando zapatos para el disfraz de hombre? ¿Cómo le explicaba que lo que yo quería eran unos tacones, unos bien caros, llenos de brillantes, y no esos tenis de colegial que ha debido ajustar su vestir, su cuerpo no anatómico, a los salarios de sus padres? Son las vueltas del capitalismo, recuerdo haber pensado.

Con el tiempo, los ires y los venires, los dimes y los diretes, los seres y las vivencias compartidas, logré hacerme una buena carrera profesional y habitar este mundo de la mejor manera que pude. No herí a nadie de manera intencional; que mi papá se haya sentido herido a razón de mi transmutación, de mi evolución, ya es otra cosa. De cierta manera, cuando él y mi mamá se pensionaron, yo no quise ofenderlos ni sacarles en cara nada. O bueno, sí. Quise sacarles en cara lo bien que se portaron conmigo, lo mucho que me ayudaron (ella más que él) a aceptarme. Nunca pasé de ser hombre a ser mujer; yo nací mujer encerrada en un cuerpo de hombre, pero me consolaba saber que era un hombre lindo, muy parecido a mi papá y a sus hermanos, y quizá por eso me costó tanto ejecutar el cambio, transfigurarme. 
Con el tiempo todo se normalizó. Durante los domingos en el centro comercial ya éramos los que siempre fuimos: mamá, papá e hija disfrutando de un helado, de una pizza, de vitrinear y antojarse. Un día vi a mi papá pegado al cristal de uno de los almacenes. Estaba enamorado de unos tenis. Le iba a preguntar, ¿por qué no te los compras? pero recordé que su pensión había sido apenas la necesaria para sobrevivir, y tal vez ya no le alcanzaba (y más cuando no exhiben los precios debajo de los modelos, se presume su elevado coste). Me devolví y me acerqué a él. No había notado que llevaba aproximadamente dos años usando los mismos tenis. Estaban limpios pero gastados. Se notaba su esfuerzo porque la goma de la suela siguiera siendo blanca, o bueno, al menos color crema. Pero la lona y los cordones ya no daban más. No sé por qué no lo había notado. La vida se me reveló implacable como una obligación, como un deber de restitución. Comprendí que él debía llevar esos zapatos y yo sería quien los compraría. 
¿Los quieres?, le dije. 
Sí, pero no sé, ¿sí me durarán?
Entramos a mirarlos y él los examinó. 
Quiso preguntar por el precio, pero yo no lo dejé; si le gustaban, serían suyos costaran lo que costaran. 
Papá, lo importante es que te gusten... que sientan que se ajustan a tu personalidad.
Él siguió examinandolos. 
Pues no es que sean muy de mi tipo, pero mijo, muchas gracias. Yo me adapto, me dijo.

Las posibles puyitas de esta frase suya no le restaron belleza al momento. Las vueltas del capitalismo, recuerdo haber pensado. Es una rueda, un carrusel. Salimos abrazados del almacén. 

Cuando presenté esta historia en el taller literario que asistí durante un tiempo, me dijeron: ahí no hay una historia. El director, los asistentes, los invitados, luego de mi lectura fueron implacables. Metele mas ficción, exagerá en ciertos momentos. Otros fueron - no sé si inconscientemente - duros y ofensivos: tal vez debieras hacer que tu papá muera, trasladar la escena a un hospital, contar un poco más de ti, permitirle al personaje lo que no te permitiste tú. En fin, querían que bajo el pretexto de la literatura, agrediera la vida. Y no: yo me divierto con lo natural, con las cosas que son porque son retrato fidedigno de la vida misma. Y la literatura no me parece que deba consistir en un goce basado en la destrucción de los principios vitales, que deba ir en contra de la manera como suceden las cosas, para que sea literatura interesante, o narrativa de valor, o cuento, o novela, o poema. 

Recuerdo muy bien mi sensación de disgusto y de hastío: no, no. Se equivocan. No todo en la vida de un travesti es drama - les dije - Es tan normal como la de cada uno de ustedes.