viernes, 10 de marzo de 2023

El delicioso abrazo de Dunga

 

Siempre que veo la repetición del famoso gol que le anotó Roberto Carlos a la selección de Francia, en el amistoso del 3 de junio del '97, lo que más disfruto de ver es el abrazo con el que Dunga lo recibe para celebrar: su eufórica pero a la vez serena sonrisa; sus piernas flexionadas y su pecho firme acogiendo profundamente el festejo, el otro pecho, en un solo ritmo, en un solo paso, en un solo giro; los brazos que, luego de buscarse, caen en reposo cruzando la espalda de su compañero, abarcándolo, amparándolo entero; el ademán benevolente y cariñoso de su mano libre de anillo, que permanece y resiste sobre esa cabecita sudada a lo largo de la afluencia de los otros jugadores. Algo se habrán dicho al oído; una felicitación secreta; quizá un chiste inocente. Recién empezaban a ser conscientes de la naturaleza de semejante gol, de ese golazo que la prensa deportiva del mundo casi al instante bautizaría con el nombre de "La Bomba Inteligente". Para mí, la obra maestra no es solo la fiereza de ese chute, sino que comprende también la suavidad de su celebración. 
Acá en link de YouTube (es probable que en algún momento se rompa: Internet tampoco se salva de la fuerza de lo perecedero): https://youtu.be/crKwlbwvr88
 

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