lunes, 12 de agosto de 2013

Técnica y talento

Creo que desarrollar una técnica no equivale ni es igual a cultivar un talento. Manejar una técnica te hará diferente a muchas personas y muy igual a otras cuantas. Cultivar un talento, en cambio, sin importar si te diferencia o no de los demás, te unirá a quienes te inspiran a continuar cultivándolo, generando dimensiones, reflexiones y creaciones a partir de éste. Aunque el aprendizaje de una técnica es necesario para ese cultivo del talento, no está necesariamente ligada al modo de vida. El talento, cultivarlo, representa en sí un modo de vida.


Por cierto para ser más creativo hay que renunciar a la pretensión constante de quererlo demostrar a cada instante. 

jueves, 1 de agosto de 2013

Preferiré


...el shock compartido entre los ruidos controlados que surgen como si las cuerdas de la guitarra fueran alambres de púa, girando en torno al ritmo que en espiral se va cerrando sobre  el redoblante, arrastrando hasta allí todos los sonidos, armónicos y feedbacks que harán vibrar el ánimo de incandescentes jóvenes dispuestos a gritar agradecidos cuando el rito cese. 

viernes, 12 de julio de 2013

La vida sobria no abstinente


Calores escalofriantes reservados para cuando dejase aquello que inició probando; colores que llegarán a sus ojos por medio de la luz y no de la sangre. Será normal que algunas grietas anímicas rasguen su panorama. 

lunes, 24 de junio de 2013

Sobre este blog y su relación con Facebook y Twitter


El mundo es ancho y ajeno: Ciro Alegría

Desde hace días, varios allegados han intentado motivarme a abrir una cuenta de El Bailarín Sin Son en Facebook y Twitter. Ciertamente luego de meditar acerca de esta decisión, debo decir que por varias razones (como Bartleby el escribiente) preferiría no hacerlo. Una de ellas es porque considero que mis intentos literarios aún no merecen tan amplia e intensa difusión como la que ofrecen estos sitios Web. 

Otro de los motivos por los cuales me abstengo de llevar a El Bailarín Sin Son a alguna de las redes sociales en mención, está relacionado con el acto mismo de escribir, o sea, las razones e intenciones conscientes (y hasta inconscientes) por las cuales me gusta sentarme a hilar ideas e imágenes hechas de palabras. Crear así constituye mi modo de vida y también, es mi modo de disfrutar la vida. Publicar es algo distinto a la escritura, y creo que está relacionado con el ánimo de compartir; de hecho el medio elegido para transmitirla es detalle esencial de la obra. Como dicen, "arte es incluso el modo como llegas al arte", y así como yo me he encontrado con otras obras, y algunos niños se han encontrado con tesoros hechos del mismo material del que están hechas sus fantasías, quiero que los lectores se encuentren con estos breves intentos literarios sin haberlos buscado.

Igualmente me gusta pensar que parte de lo que hago algún día para alguien  representará un regalo, una fuente de inspiración, un motivo para seguir, y por eso conservar este sencillo blog en este casi inédito rincón de la red, sin mayor proyección o publicidad que aquella que pueda conseguir en una conversación o en una modesta insinuación online, tal vez le haga valioso para quienes lo frecuenten. Quizá estas frases resulten dulzonas y den muestra de un exagerado romanticismo pero prefiero sentir eso que llegar a convertirme en una obligación impuesta por el manipulable gusto de las mayorías.   

Quiero aclarar que todo esto lo redacto como una confesión más que como una explicación; esta última no la debo aún. Además quisiera aprender a vivir la vida como me gusta, y en este modelo personal, por experiencia, siento que no debo darle cabida a la interacción social promovida por mencionadas plataformas virtuales. ¿Por qué? Porque para mí carecen de valor y sentido; eso sí: nos servirán a los jóvenes para conservar la antiquísima tradición de querernos identificar distinguiéndonos de las demás generaciones.

Entre otros orígenes en los que fundo mi acción, escribo por impulso para significarme y para evidenciar frente a mí la expansión cuántica del universo, y no para imponerme, intimidar, entrometerme constantemente en las necesitadas rutinas de los demás, o para ser recordado. El olvido es cosa que con los años y tras tantos errores cometidos, se empieza a agradecer. Por eso opto con agrado por soñar que, como en las vacaciones de la niñez (diciembre del 96’ o enero del 98’ en mi caso) cuando no añoraba ningún tipo de poder, ni siquiera el de consumo, me levanto temprano para hacer durar el día divirtiéndome, sin temerle tanto al anonimato, a la soledad ni al futuro.  


domingo, 23 de junio de 2013

Gracias a José Augusto Trinidad Martínez Ruiz - Azorín



Escritor sofisticado cuyas creaciones lograron conmoverme, abrazando enteras varias de mis jornadas, sin generarme algún tipo de agotamiento. Además, no sé por qué sus obras me remitieron con agrado y gratitud a esas madrugadas en las que mi mamá entraba a la habitación y, para despertarme, suave decía: “ya es hora”. Debo reconocer que no me gustaba esta expresión porque representaba dejar el tibio dormir y emprender un compromiso matinal con la inmensa incertidumbre, con los instruidos e intimidantes profesores ibéricos, con la cultura, con la acción y, en general, con toda esa época colegial, hoy necesario puñado de recuerdos. 

viernes, 24 de mayo de 2013

Ciudad de vitrales marmoleados


Aunque todo lo atraiga hacia sí, ella es insular. Linda, atemorizada, aislada y emergente. De raíces enfriadas por el rocío de los jardines que decoran sus lomas. Rejas, parques y campanarios; de entre las tejas y los ladrillos, escurren y brotan las enredaderas indiferentes y abrasivas, como pandillas silentes que algún día nos sumergirán de tierna manera en sí y harán que, al pasar, el anciano piense ante el lóbrego panorama: ¡cómo está de acabada Medellín! ¡Se marchitó como suavemente se marchitan las flores de las silletas! 

domingo, 28 de abril de 2013

¿Lo notaste?



Ese día nos olvidamos de los colores; fue una tarde intensa de furores, agitaciones y amarguras. Demasiado bombástico para ser demasiado real. ¿Tú lo notaste? En 1990, en el tope de las Torres Gemelas, Depeche Mode interpretó Enjoy the Silence; en el 2001 surgió de manera explosiva, en contados minutos, la Zona Cero de New York; y en el 2011, The Sound of Silence, cantada con emoción por su autor, Paul Simon, resonó en el monumento fúnebre en honor a las víctimas mortales de aquel mal episodio que por televisión viví y no del todo comprendí.
Luego, en el 2013, ¿notaste la presencia de ese eco en el mundo del silencio cuando la prensa notificó que habían encontrado el tren de aterrizaje de uno de los aviones impactados contra las edificaciones?  Nuevamente, orondas y agresivas, words like violence break the silence, trivializándome y confundiéndome  porque llegué a creer en las teorías expuestas en los filmes representantes de la ansiosa y esperanzada búsqueda de la verdad, como Zeitgest y Fahrenheit 9/11. ¿No estaba todo claro? ¿No habíamos acordado estrechar nuestras manos debajo de la mesa y aceptar el engaño como la única posible verdad en todo esto? ¿Vuelve esta carta a estar en la baraja?
La historia como cortina y la desconfianza como la neblina que nos impide reconocer con nitidez los hechos; la decepción y el dolor que recordando se vivifican. ¿Estaba allá o acá? ¿Sentí lo de allá y lo de acá? ¿O acaso los medios me permitieron un estado de ilusoria bilocación? Transferencias pequeño Juan; industrialización, Globalización, hiperrealidad y Geopolítica.
Pero entonces…
¿Qué se sigue? ¿Más conmoción? ¿Más ruido? Los signos son evidentes pero la incapacidad de efectuar lo imaginado ya es general: Cual comunes occidentales, estamos en contra de toda aquella idea que se impone por sobre las ideas que nosotros queremos imponer.  ¿Lo notaste? No dije nada que alguien desconozca. He de respirar puesto que sólo así se ordenan los símbolos de la Creación, sin la necesidad de incurrir en esta clase de rebuscadas coincidencias. 

domingo, 21 de abril de 2013

Lo que se piensa estando bajo el agua


La mayor monotonía que he experimentado fue la de pensar constante y permanentemente en circunstancias eróticas y oportunidades pornográficas. Turbé el espíritu con ideales hasta cuando entendí, un día de manera repentina, que más-no se podría-turbar, que era un efecto de la dominación y que la obra artística que uno ambiciona resulta estar contaminada hasta degradarse y convertirse en meras obviedades con las que uno quiere únicamente agradar y combinarse. Luego, al menos intentar pensar en esa obra la mitad de tiempo que invertí maquinando fantasías protagonizadas por aquellas quienes se incrustaron de manera inocente en mi mente pervertida, preví que el arte, a corto plazo, sería un motivo imposible, otro ideal que me apabullaría, un sueño imperceptible que no dejaría de contradecirme y que no me permitiría definir en ningún sentido y en ningún momento, pero que al menos me haría sentir como si me estuviera creando un alma;  igual a los lindos romances, distinguidos por siempre ser irreemplazables. 

martes, 2 de abril de 2013

Suspira



Estará bien que presenciemos cómo la bola de cristal se derrite y con ella, todas las creencias que encierra en sus lados infinitos de promesas y sugestiones. En efecto, aspiro y espero que suspires: el presente sólo es aquello que sueñas y recuerdas, como lo sueñas y lo recuerdas.
Toda realidad es aprendida y pronto sabremos que deberemos acostumbrarnos a envejecer, sin creer mucho en lo que aseguren los demás, ni tampoco en los dictámenes de las bolas de cristal, que parecen estar vivas, pero no más que tú. En efecto, concéntrate y suspira.

martes, 12 de marzo de 2013

Te mandan a decir...


... que en vez de renuncia, sea un sacrificio y que ojalá la culpa no intervenga en tus decisiones.