...el shock compartido entre los ruidos controlados que surgen como
si las cuerdas de la guitarra fueran alambres de púa, girando en torno al ritmo
que en espiral se va cerrando sobre el
redoblante, arrastrando hasta allí todos los sonidos, armónicos y feedbacks que
harán vibrar el ánimo de incandescentes jóvenes dispuestos a gritar agradecidos
cuando el rito cese.
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