viernes, 22 de noviembre de 2013

Noviembre 18


De una a otra oportunidad, con paso de viejo nos hacemos viejos. Hablo de todos en conjunto, no sólo de mí; hablo de todos los que han sido, son y serán. La vida parece ser un tejido de acciones y las acciones, de voluntad. Ruido, escasez de silencio; los mayores dan muestra de confuso hartazgo, y noto en los menores una creciente reserva de fantasías y soledad. 

jueves, 21 de noviembre de 2013

Lo efímero es la esencia de lo eterno


¿Acaso antes de nacer ya hemos muerto? Acaso, como las estrellas, ¿somos sólo la luz extinta de un pasado conjunto y remoto? ¿Es la vida sólo un sueño de conciencia? ¿Existe allá, en ese más allá que creemos tan lejano, el desengaño?  

martes, 29 de octubre de 2013

Sé el verbo que te de la gana ser.


Momento incómodo de perturbadora contradicción; al intentar hacer de mi vida una hoja, me encuentro con que no he tenido otra vida o experiencia que la mental. Tal currículo, tan exigido y usado, lo veo como una síntesis inadecuada en mi caso. La carrera me ha brindado un filtro;  tras ese filtro, estudio y vivo. Me siento orgulloso de haberla cursado, pero no respondo ante la incertidumbre agitando un diploma que me declara Comunicador Social y Periodista. 
Creo que soy algo más que ello; que mis capacidades no  se limitan a las del plan de estudio, ni tampoco que exista un perfil o un destino manifiesto. Siento que el hacer, la cotidianidad y la constancia a lo largo de determinado tiempo, son lo que me definen, me capacitan y también, me anulan. No distingo lo personal de lo profesional; el tiempo es uno, uno vive una sola vida. La juventud es voluntaria. 
Si se trata de conseguir dinero, de sobrevivir, entonces es fácil; el problema es que cuando no se sabe para qué se quiere o se necesita ese dinero, si no es preciso el monto que define la prosperidad, el individuo es vulnerable a la esclavitud: jamás será suficiente; los créditos bancarios, el insomnio, las taquicardias, el estreñimiento y el tener que recurrir constantemente a los abogados, se hacen usuales. La amargura nos torna insatisfechos y aún así pretendemos la fidelidad. 
Bien podría decirse que se vive con comodidad cuando de patria y religión se es capitalista. Pero, ¿acaso estamos todos llamados a la homogeneidad? El universo existe por voluntad consciente; no inventamos y aprendemos palabras solamente para escribirlas o decirlas, sino para habitarlas y vivirlas.

domingo, 20 de octubre de 2013

“no pretendas”…


Solamente intenta no pretender comienzos durante los finales o finales durante los comienzos; intenta incluso no distinguir un comienzo de un final. Trata además de no humillarte ante la angustia existencial y de no quererla calmar mediante un trato social  y económico; no hay conciliación: hay que sufrir lo que se quiera sufrir y gozar lo que se quiera gozar; vivir la realidad o simularla, más no conciliar entre la creencia personal y la de los demás a menos que te sea natural. La amargura te torna insatisfecho; Dios ama el amor. 

martes, 8 de octubre de 2013

He de suponer...


...que las dudas de los personajes que imagino son mis propias dudas, aunque sus vidas no sean la mía, ni tampoco dependan de mí sus puntos de vista.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Para volver a...


Pensar en lo que sientes, por más que lo intentes, nunca será suficiente; dibuja figuras, imagínate sonriente. ¿Por qué habrías de acostumbrarte a sentirte querido? Fluir merezco; seguir estimo; inspirar anhelo; apreciar  elijo. Recuerda que si es amor siempre es verdadero y que vivirlo, como la paz interior, será satisfactorio y angustiante como andar a lo largo de una continua e infinita escalera de arena, que sin derrumbarse se levanta y que sin aún levantarse vuelve a derrumbarse, para inmediatamente levantarse y luego... para luego de nuevo... y luego... para volver a...  

lunes, 12 de agosto de 2013

Técnica y talento

Creo que desarrollar una técnica no equivale ni es igual a cultivar un talento. Manejar una técnica te hará diferente a muchas personas y muy igual a otras cuantas. Cultivar un talento, en cambio, sin importar si te diferencia o no de los demás, te unirá a quienes te inspiran a continuar cultivándolo, generando dimensiones, reflexiones y creaciones a partir de éste. Aunque el aprendizaje de una técnica es necesario para ese cultivo del talento, no está necesariamente ligada al modo de vida. El talento, cultivarlo, representa en sí un modo de vida.


Por cierto para ser más creativo hay que renunciar a la pretensión constante de quererlo demostrar a cada instante. 

jueves, 1 de agosto de 2013

Preferiré


...el shock compartido entre los ruidos controlados que surgen como si las cuerdas de la guitarra fueran alambres de púa, girando en torno al ritmo que en espiral se va cerrando sobre  el redoblante, arrastrando hasta allí todos los sonidos, armónicos y feedbacks que harán vibrar el ánimo de incandescentes jóvenes dispuestos a gritar agradecidos cuando el rito cese. 

viernes, 12 de julio de 2013

La vida sobria no abstinente


Calores escalofriantes reservados para cuando dejase aquello que inició probando; colores que llegarán a sus ojos por medio de la luz y no de la sangre. Será normal que algunas grietas anímicas rasguen su panorama. 

lunes, 24 de junio de 2013

Sobre este blog y su relación con Facebook y Twitter


El mundo es ancho y ajeno: Ciro Alegría

Desde hace días, varios allegados han intentado motivarme a abrir una cuenta de El Bailarín Sin Son en Facebook y Twitter. Ciertamente luego de meditar acerca de esta decisión, debo decir que por varias razones (como Bartleby el escribiente) preferiría no hacerlo. Una de ellas es porque considero que mis intentos literarios aún no merecen tan amplia e intensa difusión como la que ofrecen estos sitios Web. 

Otro de los motivos por los cuales me abstengo de llevar a El Bailarín Sin Son a alguna de las redes sociales en mención, está relacionado con el acto mismo de escribir, o sea, las razones e intenciones conscientes (y hasta inconscientes) por las cuales me gusta sentarme a hilar ideas e imágenes hechas de palabras. Crear así constituye mi modo de vida y también, es mi modo de disfrutar la vida. Publicar es algo distinto a la escritura, y creo que está relacionado con el ánimo de compartir; de hecho el medio elegido para transmitirla es detalle esencial de la obra. Como dicen, "arte es incluso el modo como llegas al arte", y así como yo me he encontrado con otras obras, y algunos niños se han encontrado con tesoros hechos del mismo material del que están hechas sus fantasías, quiero que los lectores se encuentren con estos breves intentos literarios sin haberlos buscado.

Igualmente me gusta pensar que parte de lo que hago algún día para alguien  representará un regalo, una fuente de inspiración, un motivo para seguir, y por eso conservar este sencillo blog en este casi inédito rincón de la red, sin mayor proyección o publicidad que aquella que pueda conseguir en una conversación o en una modesta insinuación online, tal vez le haga valioso para quienes lo frecuenten. Quizá estas frases resulten dulzonas y den muestra de un exagerado romanticismo pero prefiero sentir eso que llegar a convertirme en una obligación impuesta por el manipulable gusto de las mayorías.   

Quiero aclarar que todo esto lo redacto como una confesión más que como una explicación; esta última no la debo aún. Además quisiera aprender a vivir la vida como me gusta, y en este modelo personal, por experiencia, siento que no debo darle cabida a la interacción social promovida por mencionadas plataformas virtuales. ¿Por qué? Porque para mí carecen de valor y sentido; eso sí: nos servirán a los jóvenes para conservar la antiquísima tradición de querernos identificar distinguiéndonos de las demás generaciones.

Entre otros orígenes en los que fundo mi acción, escribo por impulso para significarme y para evidenciar frente a mí la expansión cuántica del universo, y no para imponerme, intimidar, entrometerme constantemente en las necesitadas rutinas de los demás, o para ser recordado. El olvido es cosa que con los años y tras tantos errores cometidos, se empieza a agradecer. Por eso opto con agrado por soñar que, como en las vacaciones de la niñez (diciembre del 96’ o enero del 98’ en mi caso) cuando no añoraba ningún tipo de poder, ni siquiera el de consumo, me levanto temprano para hacer durar el día divirtiéndome, sin temerle tanto al anonimato, a la soledad ni al futuro.