lunes, 5 de octubre de 2026

Pensamientos vivificantes de días recientes

 

Foto por June Juno

1.
Actualmente, me rige un renovado principio de compasión hacia el ser humano. No es fácil ser humano. Por eso me disgustan términos como "disonancia cognitiva". ¿Es acaso posible que no exista? ¿No es acaso "la disonancia" requisito básico de nuestra condición de seres humanos? 

2.
El Rock, para mí, no fue solo un género musical, fue una manera de estructurar mi vida, mi identidad, mis objetivos y metas. Comprendo esto, me aterro y casi digo en voz alta: "... debo refrescar mi espíritu...", pero me detengo y nuevamente lo compruebo: seguramente esa frase la copié de Lenny Kravitz. 
Yendo a lo más honesto, hoy quisiera decir: "quiero y debo bañar y limpiarme el alma".
La parafernalia viene siendo la misma desde hace años.
Embriaguez, guayabo y culpa.
Dictar una clase mediocre. Residir en pijama. Huir del mundo.
Tenaz: el rock es mi estructura. La imaginería del rock. Sus conductas, su forma de vestir. Lo que se anhela. Hice del Rock un legitimador, una manera de clasificar las experiencias. Fue mi manera de rebelarme a las otras maneras.
Desde muy niño, "flores y amores asuntos de niñas". 
La pregunta principal - creo - no es si está bien o mal, o si debió haber sido o no así. La cuestión es esa habilidad de conformar estructuras, de estructurarme según estéticas-éticas-políticas. No es que deba buscarle un reemplazo al Rock; no se trata de decir que seré Baudelaire o como los simbolistas. O, católico.
Un catálogo de mitologías están servidas en la bandeja Google.  
El Rock como algo que impide ver y que, en simultáneo, permite ver. 
Me pregunto si se puede vivir sin algo así. 
Me pregunto si acaso la estructura mínima es el lenguaje, las palabras.
Quitarle poder al Rock, en mi caso, es hacer lo que hizo el protagonista del cuento Esqueleto, de Ray Bradbury: temeroso de los esqueletos, al descubrir que traía uno dentro suyo, se lo mandó a sacar y quedó amorfo, como una masa gelatinosa. Desde que he venido desmontando esta estructura mental, así me siento. ¿Qué combina con qué? ¿Con qué reemplazar los Converse, los skinny jeans?  
Siento que casi todo lo mío lo he copiado de alguna parte, de algún recoveco del ecosistema del rock. Los avales, los permisos que me he dado. Es parte de la cultura del espectáculo, de los mitos que se construyen. Entre tanto: me he permitido ser alcohólico por ese motivo.

3.
En mi manía de juzgar a un amigo, a un compañero que extraño, exclamé ideas que a mi hermano, Fede, le molestaron. En síntesis, expresé que no entendía por qué aquella persona, aquel individuo añorado, había dejado de tocar guitarra, de cantar, de componer, para dedicarse de lleno a un oficio que auspicia la pronta adquisición de un salario pero que no se relaciona con el arte, con la música, y que además, por el nivel de compromiso que requiere, impide crear en las noches o fines de semana.
Fede me respondió esto que intento ahora transcribir porque lo encuentro valioso, lumínico, empático: "Parce, no hay que opinar; simplemente a ellos el arte no les resolvía o les dejó de resolver algo que nosotros seguimos tramitando así". Este "así" lo dijo mirando el tiple entre sus manos de enérgico creador innato.

4. 
A veces me detengo a escuchar todo lo que hemos hecho con Las Deseo. Ideas inéditas. Publicaciones. Ensayos. Recuerdo nuestros orígenes como agrupación: plena pandemia,  como un rumor entre amigos, bajo el influjo del período rosa y azul de Picasso, despojados por el desasosiego y el deseo (nebulosas a veces gemelas). Como un mea culpa lo reconozco en un silencio que no desgasta este acto de escritura: mi catastrofismo ha maltratado el proyecto. Lo reconozco: todo lo que grabamos (no me excusaré en el daño emocional que me generó el aislamiento de 19 meses que para mí conformó aquella crisis global sanitaria y democrática del 2020 y 2021)  fue en parte motivado por mi temor, mi creencia de que iba a morir pronto y que por eso debía sacarlo rápido, ya, cuanto antes. Y creo que eso no nos permitió asentar ideas, trabajarles, moldearlas. Cada sonido registrado fue dentro del rugido del vértigo de cientos de pensamientos negativos.