Noviembre, sin saberlo, era un atardecer. Diciembre me
recibió con una traición servida. Mi resiliencia fue perderme en Teen Town de
Jaco Pastorius. Desde esa noche angulosa y sin colores me vine a la música, a
la escritura convulsa, al crear, al irme de fiesta todos los días y al madrugar
para hacer ejercicio. El dolor lo sentí primero y tanto en la mente como en el
cuerpo. Luego el dolor, luego lo amargo, luego el querer ignorar. Está ahora
sentada en la sala una tristeza alegre que no hago sino llamar agradecimiento.
En este momento me tomo otro vino, otra copa que siendo otra valoro como
ninguna otra. La capacidad de vivir el presente es no pensar en la siguiente
sino beberme esta tan lento y sabroso como si fuera la última. Soy de los que
conoce el amor leyendo y vagando en bares. Empiezo a creer en la buena suerte:
la puerta y el vaso necesitan del vacío para ser útiles.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
martes, 15 de noviembre de 2016
En la cumbre oscura de mi lucidez
Que tantos sueñen con ser millonarios no es un buen indicador. Diré
por qué: muchos desconfían de la manera como están organizadas las cosas y
sienten que sólo mediante el dinero podrían blindarse ante ese mal
funcionamiento. Sí: sienten que el dinero salva. Que el dinero permite. Que el
dinero libera. Que no tendrán que hacer filas, que no los dejarán morir en una
sala de espera, que la guerra no se les meterá por el balcón, que todo lo malo
y lo feo ocurre allá abajo, entre esas luces convertidas en panorama. Y consideran
que evitar o prevenir ese mal funcionamiento es, en efecto, imposible y que por
tanto es mejor enriquecerse hasta ganarse el derecho de la abstracción, de no
tener que pensar en cómo hacer de su ciudad un mejor lugar o en por qué son esos
los candidatos que los partidos están escogiendo como sus representantes. Poder
votar no es sinónimo de estar en una democracia. Debemos pedir otro eslabón
para nuestra cadena y que amplíen el ángulo de apertura de la puerta un grado más
para poder profundizar y entender por qué las cosas van como van. Ahora mismo
están ideando viajes interplanetario. Lo trendy será vivir en un satélite
mientras los que no tuvimos para escapar de las consecuencias de la
indiferencia, nos corroemos en disputas. Somos una especie joven que, como casi
todos los jóvenes, padece su falta de autoconocimiento y su vanidosa arrogancia…
aunque decirlo así tal vez sea redundar porque, acaso, ¿existe una arrogancia
que no sea vanidosa?
viernes, 28 de octubre de 2016
Momentos: entre la paranoia, la inseguridad y la auto aceptación
En lo personal, porque son necesarios, sanos y normales, no hay que evitar los conflictos. Sí hay que evitar la violencia, la agresión y la degradación. Tanto con el otro como con uno. Somos comentaristas de nosotros mismos.
lunes, 24 de octubre de 2016
Paisajes nuevos que se mezclan con los de la costumbre
Hay un ejercicio de calentamiento
de la voz que consiste en preparar el aparato fonador dejando salir la voz libremente,
sin cuidado ni miramientos estéticos, pasando por todo el rango vocal,
partiendo de un grave balbuceo hasta un nasal tono agudo. Es recomendable
hacerlo con cada vocal y con varios fonemas. No es agradable al oído pero sirve
y relaja. Da una idea de ensanchamiento, de estiramiento y docilidad. Suena
destemplado pero te permite conocer qué tan bajo y qué alto quieres y puedes llegar.
Esta dinámica tan específica he decidido aplicarla a mi modo de vida: no ser
tan preciso en el solfeo, probar con destemple actividades y rutinas, volver
más maleable esa idea de la persona que imagino ser. Buscar trabajos freelance,
amar sin desconfianza, improvisar, colorear saliéndome un poco de la línea. Ser
ambicioso no es lo mismo que ser pretensioso. Siempre me asusta recordar que fingir en inglés es to pretend.
jueves, 29 de septiembre de 2016
El que a buena idea se arrima, buena sombra lo cobija
Situación:
Querer
situaciones nuevas sin querer actuar de una nueva manera.
Advertencia
1: Falta mucho por conocer tanto a un kilómetro como a un centímetro de distancia. Y también adentro tuyo y mío.
Advertencia
2: Cambiar las distintas formas del -nueva- por lo que se antoje. Ejemplo: Querer situaciones sanas sin querer actuar de una sana manera.miércoles, 21 de septiembre de 2016
El Diván de la Tristeza.
Esta
expresión de Antonio Marina me dio luz. ¿Algo más cómodo que el Diván de la
Tristeza? Esas frases quedan flotando en la mente y luego, algo inesperado, una
lectura, un fotograma, una conversación con un taxista, un beso al mediodía, una
salsa de Subway, una basura en la playa, hace que reaccione con otro
pensamiento. Esta vez ha sido con una frase de una carta de Oscar Wilde: “La
repetición es anti espiritual”. No sé qué tan cierta sea esta afirmación. Como
cantante, guitarrista y bajista, debo a la repetición mi confianza en escena.
Diré que me refiero a la disciplina necesaria para lograr interpretar a un
nivel más o menos aceptable cualquier instrumento musical. Supongo que es a eso
a lo que se refería Sergio, familiar y amigo, cuando se refería a la memoria
musical. Igual han de funcionar la “desmemoria” y la pereza. ¿Qué tanta
relación exista entre ésta y aquella? No sé. Pero por experiencia sé que existe
entre la tristeza y la pereza una pasmosa y aguda conexión. Incluso me atrevo a
decir que la pereza está más comprometida con la tristeza que con el placer.
Sí. Las comodidades. Este tema una vez más.
Recuerdo que
hace dos mil años, o tal vez menos, un amigo de colegio me preguntó si yo tenía
el S&M,
el disco sinfónico de Metallica. Yo le dije que sí, que lo tenía en casete. Él
rió. “Vos no tenés entonces el CD. Yo sí tengo el CD”. No entendía la
diferencia. Para mí el gusto estaba en esa música que reproduje hasta cuando
dañé la cinta. “Tenerlo en casete es no tener nada. Te toca adelantar y
retroceder para buscar una canción. En cambio en CD es ahí mismo”. Es imposible
que estas hayan sido sus palabras exactas: son las que le he dado al fantasma
que representa para mí su creencia. Su visión me dota de identidad: sigo siendo
ese niño orgulloso de sus casetes. Valoraba la esencia más allá de las comodidades
y sólo cuando empecé a caer en las comodidades, fue que empecé a desteñirme en
tristezas. Claro, las comodidades debieran estar para ligarnos a lo esencial
pero las hemos convertido en la esencia de nuestro progreso y nuestro avance.
Al discutir y al soñar, me dejo caer sobre deseos que sobrepasan mi voluntad o
sobre divanes de aparente y triste conformismo. ¿Qué estoy dispuesto a hacer? ¿Qué mito vivo?
Las creencias nos esculpen. Debo darme brisa.
lunes, 8 de agosto de 2016
El animal que somos cuando nos amamos
De saliva y apretados rasguños son su ataque y su cariño. A este
animal le gusta mirarse a sí mismo. Morderse. Enjuagarse en su sudor. Paciente
y tierno, sabe cocinarse a fuego lento; darse más de lo que esperaba; recibirse
con ansiedad. Introspectivo, se busca en la memoria y no distingue momentos
como este, en el que existe sin temor, sin malicia. Elástico, se abraza y sin
disolverse se divide en dos cuerpos que encajan perfectamente en sonidos
rítmicos de pieles. Sabe que su existencia eterna es efímera, que su corazón,
hecho de dos pulsos que se sincronizan, late y latirá, sin extinguirse, sin obligarse
a volver a existir, sin desear ser por medio de otros que no seamos tú y yo.
domingo, 3 de julio de 2016
duhkha
La alegría del privilegio de ser
sexuado es interrumpida por la manipulación, la avaricia y los temores ajenos.
Ejercer la sexualidad, no a través de la masturbación, sino con alguien, en mi
vida, pareciera estar destinado a ser una negociación entre dos entes interesados
en la acumulación y la aseguración de capital. Ya no hay soltura, desinterés,
placer por placer; no. He vuelto a caer en ese estado que tanto evité: tener
que cumplir con toda una serie de desgastantes y empobrecedores protocolos que
ninguna relación tienen con la seducción. Son sólo negocios. El sexo ha vuelto
a serme temor. Limosna. Una moneda con la que me pagan; a mí, hombre
enamoradizo, tan sexual y necesitado como todos, menos estratégico y perverso
que esa gran mayoría en la que me gusta perderme, soñarme, regocijarme. Si tan
sólo mi sangre se enfriara un poco… si tan sólo me bastara con la contemplación
y no sintiera el gusto derretirse en mi boca, en mi pecho como una mancha caliente
y, similar a una punzada, en mi periné.
miércoles, 1 de junio de 2016
Sana
Las luces de junio me indican que crear es mi naturaleza. Me sana. Las experiencias y los caminos vividos son la riquezas obtenidas a partir de lo que he creado de manera espontánea, disciplinada, caprichosa y necesitada. Dicen: “si eres músico de verdad, valoras toda la música”. Y sí. Se valora toda la música. Pero eso no significa que deba interpretar todas las músicas y querer saciarme tocando reggaetón cuando lo que de verdad me inspira es Isao Tomita. Yo creo que uno está llamado a crear desde lo más profundo de su ser, de sus sentidos, de su necesidad de existir. Ser esencia a través de las creaciones y cruzar así los océanos de tiempo que a mí no me distanciaron de Debussy y que tampoco alejaron a mi papá de Paganini. Supongo que hay gente que desde que coge el pincel, ya es capaz de crear un tipo de belleza que puede ser valorada por todos. Creo que también que no siempre es así y que a veces en el trayecto del creador la admiración es una variable considerablemente menos estimable que la condición meteorológica. Se supone que crear, de manera bien intencionada, intensamente, con rigor, me acercará a cumplir el sueño de crear belleza. El sentido de la excelencia es algo que se puede fomentar desde el arte; crear es comprender.
jueves, 26 de mayo de 2016
El aire frío de aquel mediodía
El vacío de palabras que deja el mucho hablar. Estos meses han sido fundamentales para mí. Andar por el centro de la ciudad, por calles anónimas, por mangas que parecen olvidos de los arquitectos, por callejones que huelen a ropa limpia, por debajo de blancos cielos, por una calma que nos adjetiva, que nos conforma. He descubierto verbos: trenzar. Y una manera de conjugarlos: trenzar el juego. En una canción la flor del mar, el caos tropical, un nuevo corte de pelo: para llenarse, primero hay que vaciarse. Besar ha sido beber. Sentir nuevamente el frío en la nuca. Leer mucho. Cantar. Escribir. Romper papeles. Componer.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

