viernes, 24 de octubre de 2014

Antes de la justa exposición.


Encontrarse con William Blake en un rincón de la rutina. Inspirado por él, aceptar de nuevo antiguos deseos. Todo parecía estar bajo control hasta cuando te leí. Luego todo lo veo bajo tu influjo: los platos sucios que me aguardan, los rostros que veré esta noche desde el escenario, mi herencia genealógica, l@s twitstar que se revuelcan en su falta de contención, y un Wilde que vuelve y me dice: “Se es dueño de lo que se calla y esclavo de lo que se habla”. 
Estar embarazado de varios cuentos, de crecientes ideas, de melodías que deberé formar con palabras y términos… nada leve cuando lo que se tiene por decir es que hubiera sido mejor descubrir a Dios por nuestra cuenta, como un ente perpetuo que aún podemos descubrir y que no depende de las teologías pasadas, sin que nadie nos lo presentara bajo términos caprichosos y con ese malandrito tradicionalista. Creo que eso sería justo; por algo se le conoce como el innombrable. Tal vez esté inmerso en nuestra cotidianidad como un presentimiento logrando que, para algunos, su efecto sea el de la Bloq. Mayús del teclado, mientras que para otros sea el de un somero Esc.
¿No es sagrada esta época? La hierba sigue brotando, ahora mismo alguien nace y el sinsentido existencial se mezcla con el impulso vital. Esto me resulta paradójico pues aunque no sé si la vida tenga sentido, empiezo a creer que es la vida misma, el sentido en sí.  

domingo, 28 de septiembre de 2014

Lo disimulaste pero lo hiciste



Todas las acciones son una inyección de fuerza a la realidad; una manifestación que condensa cierta cantidad de energía. Indiferente de la finalidad de cada una de ellas, en el momento de decidirme a actuar, opto por aquella que considere ser más enérgica, más fuerte; aquella acción que sea más acción, y no hablo de aquella que implique más movimiento, volumen, corpulencia o bríos. Me refiero a aquellas acciones que así siendo sólo intentos, son acciones intensas, como lo son, por ejemplo, el intentar hacer una canción o el intentar hacer sentir amado a alguien.   

jueves, 28 de agosto de 2014

Nuestros días


¿Cuánto del hombre contiene una sola tuerca?
¿Cuánto conocimiento contiene un teléfono?
¿Cuánto conocimiento contiene, de modo implícito y explícito, una barra de mantequilla? ¡Cuántas generaciones, cuántos esfuerzos anónimos, cuántos errores mortales, cuánta dominación humana sobre las especies y los elementos! Con cuanta facilidad sabemos que hoy no nos golpeará un cometa, con cuanta tranquilidad podemos cumplir con nuestros planes. Apenas empiezo a ser consciente de todo en lo que estoy inmerso. Nada me rodea. Todos somos parte de lo mismo. Estamos ligados por consecuencias cuánticas... y esto incluye a los pensamientos, todo aquello que creemos que no alcanza a ser.  
Seguimos tratando de encauzar la incertidumbre, todas las variantes que se nos escapan, mediante leyes, normas y dictámenes. Pero, por naturaleza, sabemos que sólo nos queda confiar en la voluntad humana y está claro que antes que alguien actúe por voluntad, lo hace es por necesidad.
...¿Cuántas encarnadas necesidades anteceden nuestra comodidad y fundamentan nuestra civilización?...

domingo, 24 de agosto de 2014

A mi hijo


Me encuentro a mí misma, de nuevo, esperándote. Desde el balcón de otra edad, desde otra vida. Sé lo que aún no quieres saber. Sé que te estás esforzando por creer que estás pasando bueno. Sé por qué mañana, luego de tanta noche, querrás salir corriendo, pero quejarse trae consecuencias. ¿Vivirás de arrepentimiento en arrepentimiento? Tú decides. Mas no te mientas. Vuelve a leer: no te mientas. Miénteme pero no te mientas porque de ti depende que te guste existir. Yo sólo puedo esperarte y esperar que la botella no te dure toda la vida. 

sábado, 9 de agosto de 2014

La intensa búsqueda de aquello que no se quiere encontrar


No perder oportunidad alguna para dejar de creer y a la vez caer en la tentación de creer que se tiene tiempo... y así envejecer poniéndose a sí mismo en fila de espera. Hábitos semanales, incapacidad para ver "más allá", refugiarse en la importancia de vivir el presente. Pero, ¿qué es el presente? Fétidos guayabos, árboles partidos por un rayo, ecos de fiestas, sueños melancólicos, cervezas trapenses en promoción y una mascota que al otro día te mira. El presente es necesidad de orden, uno brindado por la claridad de la que me alejan palabras como amor, error, libertad, dignidad y felicidad...
... pequeñas siestas en un taxi. Las luces de la falta de memoria que es la misma falta de control... "soy algo más que un ebrio" quisiera creer pero... como dije, hoy no sé por qué no pierdo ninguna oportunidad para dejar de creer. Lo único de lo que no dudo es del placer efímero, que por efímero me pesa más. 

viernes, 18 de julio de 2014

Alejarse versus ausentarse / ¿Tiempo o Espacio? (…y otros títulos engreídos y aburridos)


Según dice el refrán “aquel que mucho se ausenta, pronto deja de hacer falta”. También lo he escuchado cambiando el "ausenta", por un “aleja”, así: “Aquel que mucho se aleja, pronto deja de hacer falta”. Ahora bien, más que discutir si esto es cierto o falso, creo que hay una contradicción tremenda que nadie parece notar.
Si admitimos el aleja, o sea “aquel que mucho se aleja…” quizá no sea tan contradictorio pues cabría la posibilidad de que esta lejanía se refiriera a una condición espacial en vez de tiempo, y por tanto aquel que mucho se distancia, en tanto se va muy lejos, pronto dejará de hacer falta. Independiente de su veracidad, es válido.
Pero si dejamos el ausenta, o sea “aquel que mucho se ausenta…” la posibilidad de aceptar la condición espacial desaparece porque la naturaleza del verbo sólo nos permite entender esta frase mediante medidas de tiempo. Es decir, aquel que durante mucho tiempo está ausente, pronto deja de hacer falta.
…Pero, ¿no es acaso evidente que si durante mucho tiempo estuvo ausente, no ha sido pronto que ha dejado de hacer falta?

Considero que este refrán tiende a culpabilizar y a señalar… igual, ¿para qué hacer falta? No creo que sea esa la intención de quienes se ausenten o se alejen. 

miércoles, 2 de julio de 2014

Apunte breve


En el momento de crear determinado personaje o determinada acción, lo importante es lograr que aparente ser verosímil más que real. O sea, no intentamos que parezca real si no “creíble” dentro de cierto contexto. Superman o la dramática intervención médica del film "Face/Off", por ejemplo. Ahora bien, en el momento de los diálogos de un guión, para lograr tal verosimilitud he debido aprender que en nuestra cultura el silencio no es muy respetado y que pocas personas atienden al sentido de cada palabra, o grupo de ellas, que han de pronunciar; hay muletillas, ruido nervioso y palabras que sobran, y entre tales, es que ambicionamos transmitirnos un mensaje. A veces, esto lleva a que hablar no represente acción alguna, sino solamente eso: hablar. Saludarse, despedirse, quererse, informarse. Sin preguntas hay respuestas, nos decimos pequeñas e inofensivas mentiras a manera de favor. Nuestra rutina se mantiene en procura de evitar ese silencio que usualmente no sabemos manifestar  y el cual nos lleva a preguntarnos: ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás serio? ¿Por qué tan callado? ¿Todo está normal? Y en el fondo de estas preguntas palpita una súplica y un control. No queremos que pase nada y se habla muchísimo para que cuando necesites verdaderamente expresarte, ya no quieras hacerlo. 

lunes, 23 de junio de 2014

Del orden y la redundancia; de ideas y rutinas que rebotan y rebotan.


Quiero tinto pero una mosca muerta me espera dentro de la cafetera llena. Debo, de nuevo, preparar café y esperar a que esté listo. Otra espera se antepone a otro placer.
Me enredo en la red para distraerme de la soledad. Suena All is full of love de Björk y sigo pensando que la soledad es inevitable como la vida misma, más expansiva que el morbo que a veces me dirige. ¿Cuál será nuestro origen? Creo que lo que soy estando solo porque eso que llamamos soledad es nuestro dios. Está en todos y en todo sitio. En sí nos experimentamos.
… el café ya está listo…
… siento la fortuna de vivir en una vida de instantáneos simultáneos: el internet, el café, los romances, este escrito… las esperas son frecuentes pero cada vez más cortas…
… la impaciencia surge… la capacidad de sentir placer se agota…
All is full of love, All is full of loneliness... no, así no: All is full of solitude
... la oferta, la mutación, la importancia de la incertidumbre, el internet y su información deforme. Nada ahora me abruma. Un soplo de precoz esperanza me enamora de nuevo de la vida porque flota solitaria en su vecindario y porque es inevitable, como lo es el paisaje para el humano, como lo es para mí la inspiración: sea toda mi vida un exaltación cantada y escrita.

miércoles, 11 de junio de 2014

Pregunta, respuesta e interpretaciones


De por sí, la pregunta incomoda porque no está del todo bien planteada:

-        ¿A qué te vas a dedicar? Suelen cuestionarme.

He dado diferentes respuestas, pero para darle valor y fuerza al proceso conjunto con el que en este momento me siento gustosamente comprometido, usualmente digo:

-       No sé a qué me termine dedicando, pero pienso que ya me dedico a la música.

Esto tiene tantos significados como personas hay. Por sus reacciones he empezado a considerar que hay quienes detrás de esta respuesta entienden: “Voy a dedicarme a intentar obtener dinero escribiendo letras de amor, siendo el fiestero de moda, dando entrevistas, enamorando mujeres y mujercitas y llevando un modo de vida holgado y desinteresado”; otros infieren esto: “Acepto libremente mi incapacidad para obtener un empleo de verdad y reconozco mis crecientes y múltiples adicciones, y no será vivir sino menguar, decaer”; otros parecieran escuchar: “Voy a competir con Shakira, Juanes o Carlos Vives pues nadie en este país ha vendido tanto como ellos y sólo debo fijarme en los colombianos pues son los únicos que sirven como ejemplo de vida”; así, he encontrado quienes aseguran que mi respuesta significa: “Viviré de dar clases de guitarra e interpretando canciones de otros en los bares, buscando sitios para viajar haciendo esto, amenizando fiestas y demás reuniones”; no menos despreciativa que todas las ideas anteriores, algunos creen que con mi usual respuesta estoy diciendo que: “Tengo mucho dinero, mis padres son unos alcahuetas, quiero una vida sin retos ni exigencias y, como no estudié música, esa decisión implica que renunciaré a mi carrera mientras encuentro algo mejor para ocupar mi tiempo o mientras me resulta una maestría en el exterior”.

Bien. Todo es entendible porque solemos vivir bajo el embrujo de la publicidad y asimilamos el mundo mediante la comparación, opinando antes de escuchar, dejándonos intimidar por la bonanza económica del otro. Todas esas inferencias son humillantes pero al ser inconscientes y nacidas del desconocimiento popular del oficio, no debieran ser recordadas con rencor; simplemente son un síntoma, una muestra de la educación que la mayoría recibió y de la sociedad en la que participamos, tanto como artesanos, aficionados o profesionales. Aun así, cuando explico que ese “pienso que ya me dedico a la música” representa una búsqueda del crecimiento espiritual por medio del hacer estético, una intención de mezclar cierta misión creadora (tal vez imaginaria), que incluye tanto literatura como intelectualidad, con una disciplina nacida de la constante exigencia personal, además de simbolizar una libre elección y un compromiso con aquello a lo cual aún le encuentro sentido, se me tilda de romántico, hablador y abstraído.
Acostumbran usar como argumento los más vergonzosos ejemplos y me aseguran que para triunfar en este país (… ¿y qué es “triunfar”? ¿y qué es “en este país”?) debo ser como J Balvin, Silvestre Dangond, Piso 21 o Ricardo Arjona, lo cual me enoja hasta el momento en el que, al preguntarles por lo que piensan de personas como Vinícius de Moraes, Georges Brassens, Enrique Santos Discépolo o Luis Alberto Spinetta y me dicen no conocer a alguno de estos seres, su ignorancia me enternece. Supongo que es parte del oficio saber que todos, en cuanto a arte se refiere, tienen fe en su opinión y que muy pocos dudarán de expresarla.

jueves, 8 de mayo de 2014

Sobre cierto insomnio en las aves


Para algunos poetas de la antigüedad, el encuentro sexual es desde los versos comparable al vuelo del ave sobre el bosque que habita. Dado que dormir es la capacidad de olvidarse, el insomnio en un ave, siendo escaso, da muestra de una memoria continua y de un apego a la vigilia, esto último quizá por esa necesidad creciente de volar sobre el bosque que habita. Así, el deseo mismo a veces se encarga de obstaculizar la consecución de aquello que tanto se quiere.