martes, 17 de diciembre de 2024

Un breve apunte sobre Las Deseo

 

Las Deseo evade la evasión. Fuma tabaco. Destila ron. Es consciencia del tiempo y la materialización del propósito de ser lo más directo y concreto posible. Ya no se trata de jugar con delays ni overdrives; no versa sobre explicaciones rebuscadas - conclusiones de diván; se olvida de lo tímbrico, cual aullido: es impaciente, como el deseo; es desnudez, como la intención del deseo. 

sábado, 9 de noviembre de 2024

Diversificación laboral

 


La expresión es cada vez más común: "terminó siendo profe". Como si el oficio no fuese una elección. Como si fuera un escampadero, un envilecimiento del saber, una parodia, una pantomima, la última opción (o la penúltima, pues hay quienes siempre consideran como posibilidad el fatal y voluntario cese). Yo no: ser profe fue y ha sido la mejor manera de vivir de vagar en mi mundo interno. Cada clase, cada asesoría, es un viaje hacia mis obsesiones. Impulso de lectura, cada carta descriptiva indica una ruta de lectura estimulante. Desde muy joven lo supe: la mayor riqueza es poder ser dueño de cada segundo de mi día a día. Las concesiones traen el sonido de la alarma, del despertador. Dormir es LA moneda. Conocí a una luthier exitosa que me dijo que desde el año 2006 no usaba alarma alguna: trabajaba según quería, despertaba temprano si le daba la gana. Similar es el panorama actual soñado: quizá esté adelantado en el espectro autista, quizá sea intolerante, irritable hasta el capricho (y viceversa): todos los motivos parecen incapacitantes pero la verdad es que ser profe ha sido mi mejor trabajo hasta el momento. Los estudiantes me importan si les importa la materia. Cada sesión versa de mi mundo interior: música, semiología, narrativa, artes, historia. Mi rito de iniciación ha sido ser profe. Quizá en un futuro me convenga aprender a salir de mi mundo interno, pero sé (sí: lo sé, y Dios, el Cosmos, pueden atestiguar) que el dinero no es suficiente motivo para ceder y saltar la cerca. Necesito seducción, magia, fantasía, y un sentido profundo: algo que, estando afuera, funcione como un resorte hacia mi mundo interno... ¿o qué? ¿existen acaso las lejanías en lo trascendente?   

sábado, 2 de noviembre de 2024

La ley del cuarto

 


La ley del cuarto es justa. Esa mañana, desde antes de llegar, ya lo presentía. Igual, reclamé las llaves y subí. Nadie esperaba en el corredor. Abrí el salón y empecé a borrar el tablero. Pensando nada, descubrí que no me sentía mal: esta vez, el taco de la 33 era inocente. Si llegué tarde fue por cumplir la otra ley del cuarto, de la habitación: implacable, como toda tentación, esta dicta que, si estás durmiendo con tu amor, debes postergar la alarma y alargar el arrunche; entregarse mutuamente algo ligero. Fallarle al sistema no importa entonces: es una consecuencia de ser legal.


martes, 22 de octubre de 2024

Paranoidiatriba

 


Sobre mí recaen sus acusaciones, estertores de una fantasía que no me atrajo. Tal vez crea que me conoce solo porque no quise darle lo que de mí esperaba. Jamás prometí algo para que me diera más. Lo que me dio, de hecho, no lo recibí. Lo dejé por ahí, puesto entre las páginas, a manera de separador en algún libro al que no sé si vuelva. Sin evasión no habría podido vivir tan superficial y diversamente como yo (mi yo de ese entonces) quería vivir. 
Quería deshacerme en placeres de mi sueldo. 
Gastarlo, usarlo para desahogar la tensión: la promiscuidad fue mi manera de lidiar con el estrés, con la falta de aceptación, con los otros rechazos: deseaba y no buscaba un reemplazo; modelé frankensteins con otros cuerpos intentando lograr construir ese cuerpo que amaba y que no cedería. Fui cruel al calmar la sed de A, con muchas otras letras. Quería la fama, la temprana fama,  pero mi hermosa juventud fue austera en ese sentido. Borges me consoló con su "ápice", aunque en este poema advierta que no debiera consolarme en lo ya escrito.
Sed de A aplacada con D, con P, con R.
La técnica también es un método creativo.
E, S, T, K.
Acepté el hecho de que muchas otras personas estuvieran presas de la manía, de la falsa creencia que dicta que la mejor manera de asimilar el deseo, de liberar esa preciosa energía, es el sexo. 
Me tomé personal el deseo que desperté en otros. 
L, X, F, J.
La paz para mí es descubrir que no hay mérito alguno en ser deseado; esto último me lo enseñaron la madera, las flores, los periquitos; todo eso que por pasión se arranca.
No obstante no seré uno de esos que se empeñan en degradar la pasión, en volverla patología, en acusarla con ínfula sociológica: "me estás volviendo objeto". La respuesta natural a ese señalamiento sería: ¿crées que a mí me seducen los objetos?... ah, también estás habitando esa decisión.
A... A.

viernes, 27 de septiembre de 2024

He aprendido

Los escritos que conforman este blog, en su mayoría, son parte de un estado transitorio. Es decir, son comentarios en torno a una idea que luego, casi siempre, he de desarrollar a manera de canción o de cuento. En ese sentido, muchas de estas entradas son comentarios, enunciados: así, me observo observar. También, en este sitio he venido logrando un archivo. Y lo valoro. Los detonantes que aquí tienen lugar no siempre son visibles en el cuento final, en el coro que entonan las personas que se acercan a mis canciones.

Es un espacio donde me descargo y en el que la percepción adquiere la gravedad del acto de habla.
Por ejemplo:
La noticia de la captura de Puff Daddy (quien no sé ahora cómo se hace llamar) me parece que es sintomática de un mercado como el del rap. Pienso en el "delirio de maleante" que impulsa a una gran cantidad de artistas inscritos en este género. Sucesivamente, pienso en la industria musical de Medellín, y en el subsecuente delirio de maleante que permea diversos diálogos locales: el vivo vive del bobo, ¿no? Los famosos apuntes del tal llamado Don Pepe Sierra; la figura mitificada del capo; la exigencia implícita de que todos los hombres debemos ser empresarios, la cual ahora resuena más debido a las malas condiciones en que seguramente nos... ¿pensionaremos? La elucubración ahora me conduce a pensar en la manera como la industria de acá imitó a la de allá. O sea, cómo se relacionan los nombres del espectáculo musical de los grandes números locales, con las mañas maleantes y mafiosas. Camionetas blindadas, esquemas de seguridad, derroches, y la música como plataforma de la exposición de un lifestyle que es modelo de venta y configuración del nuevo prestigio, lo cual no deja de salpicar el hacer lírico de misoginia y clasismo. 
Mi pensamiento se desliza al reciente asesinato del Dr. Velásquez. Lejos de pensar que P. Daddy haya tenido algo que ver, pero, en vista de la manera como hemos copiado sistemas, ¿será que aún podemos confiar en la inocencia de esas figuras titiritescas de pelo tinturado que llenan el aire con su bullicio y sus mensajes? 

Otras imágenes se ciernen sobre mi sensibilidad: hace algunos días Dave Navarro soportó en escena el ataque de su compañero, Perry Farrell. La vulnerabilidad que se experimenta en un escenario no tiene par. Vi cómo a Dave le temblaba la mano y sentí por él una compasión inusitada. Lo vi como jamás lo había visto: por primera vez, vi lo hermoso que es. Su mano de artista, ejercitada con la precisión que su fino hacer requiere, en trémulos espasmos de pavor, respeto y tristeza. "What?", se le ve preguntar, el mismo fin de semana en que yo me pregunté, "what?", cuando vi el poder batmánico de Israel para hacer explotar en simultáneo miles de beepers y walkie talkies. Las noticias lograron sacarnos del tema, pero el miedo se alojó: cruzada esta línea, ¿qué se sigue? Supuse que la desintegración de las Instituciones vendría a través del arte, no del barbarismo.
Ya es claro: el próximo terreno que aspiran colonizar es nuestro optimismo. 

martes, 17 de septiembre de 2024

Solo de amor se vive

 

miércoles, 21 de agosto de 2024

Lo que la rabia no te dejó ver; lo que el agradecimiento aclara

 

Se me ocurrió este título como cortinilla para hablar de la solapada misandría sistemática que opera dentro de una empresa en particular, pero los viajes en Metro me permitieron profundizar y llegar a otro tema, a otro puerto: el agradecimiento. Lo simpático (usar este término es muestra de mi ánimo agradecido, pues llegué a considerar hablar de crueldad; en este caso, "lo cruel") es que los retos, las responsabilidades que sobre mí recaen, se han incrementado desde hace tres años, impidiéndome saborear, degustar los triunfos personales. En ese entonces, en plena alharaca post-pandémica, ni concebía como posible los logros tanto artísticos, como profesionales, económicos y emocionales con los que hoy tengo el gusto de trenzar mis días, mis tardes y mis noches; mis lunas y sus eclipses; los diversos placeres de estar con mi pareja. Me va bien, solo que las cosas alrededor son también más exigentes. En un corre corre laboral, en alguna de mis jornadas de bombero académico extintor de incendios, escuché la obra de The Caretaker depurándola a través del tamiz de la lucidez de su amigo, Mark Fisher. La combinación fue infalible... no puede ser que cada segundo de nuestra vida de adultos consista en preguntarnos "¿cómo hacer para ganar más dinero?". Seré abierto y más preciso: recientemente, a veces, ante los problemas, ante las dificultades, ante los saldos en rojo, me reprocho, no necesariamente ante el espejo, pero sí entre los vapores del insomnio que no consiste en no-poder conciliar el sueño, sino en despertar al despertador, por no haber hecho esto o aquello, por haber leído tanto en vez de lanzarme al trading... "¿cuánto dinero tendría ahora si le hubiera parado bolas a ese mancito de Amway por allá en el 2015?" - fantaseo. Y pues sí: quizá recién empiece a comprender las consecuencias de todos esos años de desempleo en que parasité a mis padres y las fiestas de mis seres queridos, embriagándome de la delicia oscura y de la épica bohemia de los más excelsos escritores, usando la misma ropa durante casi tres años consecutivos; sin embargo, el concepto "consecuencia" es vasto y nos permite no solo lo perjudicial sino además lo beneficioso. Esta exploración a través del predominante aislamiento y de la decisión de permitirme el contacto social - la fiesta - principalmente a través de la literatura y la música, no fue una búsqueda de orden intelectual o académica sino existencial, cuestión de supervivencia, y es lo que hoy me ha permitido crear, tanto canciones, como cuentos, como cursos enteros para diversidad de estudiantes. ¿Pude obrar de otra manera? Pude obrar de otra manera y hacer muchas otras cosas más, pero, ¿cuál es el opuesto a ser un "ser en falta"? Lo sintetizo en una de mis canciones: "porque hoy veo lo que hay, no lo que queda". Sí: agradecer y agradecerme. Lo que estudié, lo que creé, con mi vida lo comprobé; ahora eso es lo que comunico. Las piedras del camino, son el camino. La naturaleza no soporta un solo empresario más. Y, pues sí, soy un narrador y, "disfrutando del suspenso, aquí voy". 

sábado, 13 de julio de 2024

Leer La Vorágine en medio de una

 

Es usual que a La Vorágine se le llame "La Odisea colombiana", o la Ilíada, o la Eneida. Es entendible: se inscribe en la misma tradición del periplo, de la desventura, de lo trágico, lo fatal y lo episódico. No obstante, para mí, esta novela, entre tanto, logra lo genial: anuncia a Colombia desde el clasismo y la explotación, sumiendo al lector en el devaneo enfermizo que experimentan, que sufren los autoproclamados civilizados, dentro de la jungla. Además, relata la naturaleza inmensurable de la geografía de la nación; declara la derrota dentro del triunfo; dibuja cada uno de los surcos de dolores, y describe en acciones el hecho de que ser colombiano sea, principalmente, un acto de fe. En lo técnico, la estructura es avasalladora. El cambio de tiempo que facilita el diario como género (primero relatando pasados; luego, presentes) nos impulsa al cierre, a la conclusión vertiginosa que no será sorpresa. Alguna vez, hace muchos años, el profe Jairo Alarcón la definió como la mejor novela colombiana; yo no me atrevo a decir que lo sea, pero sí digo que, dadas las condiciones de la actualidad, las necesidades humanas del momento, La Vorágine es una de las mejores novelas de la literatura universal.

viernes, 5 de julio de 2024

Un método más útil

 


Este blog me ha servido para recordar aquellas elucubraciones que, en algún impulso, logré atrapar en el aire dibujándolas en grafías; elucubraciones que, no solo por la distancia temporal, ya parecen ajenas. También este archivo íntimo, a veces sepulcro florido, a veces mesita de noche, a veces paleta de mango, me permite recordar técnicas no de escritura sino del hábito de ponerme a escribir; hoy, el texto a publicar, trata de esta serie de asuntos. 
Gracias a Italo Calvino, al prólogo de sus Ciudades Invisibles, he logrado definir una estrategia. Consiste en lo siguiente: desarrollar las ideas de manera impresa o física, agrupándolas en folders o carpetas, es mucho más práctico, útil y sano que hacerlo siguiendo mi usual método de agrupar y fermentar ideas en carpetas de Drive o en borradores de mi email. ¿Por qué? Porque si bien el espacio digital es limitado (y cada vez más), su capacidad de almacenamiento es tan extensa que no logra darle unos límites cabales, lúcidos al proceso de construcción de la obra. Uno puede seguir y seguir, llenar y llenar... suspensivamente... En cambio, el hecho de que en una carpeta física se agote pronto el espacio (que contendrá ideas escritas, recortes de periódicos, pulseras, publicidades, volantes, dibujos, cartas de amor y de rencor, etc.), nos indicará, tal y como lo sugiere Italo Calvino, que ya va siendo hora de atender esa idea, de completar el proceso, de desarrollarla. Y no es que él lo aconseje; simplemente describe su método.

Así de simple.

jueves, 27 de junio de 2024

Purga


Todo tabú cuestiona un uso determinado del organismo. La manera como un sujeto se apropia de su organismo, constituirá su cuerpo. La búsqueda del placer sensual a través del sexo suele ser una forma de apropiación del organismo, de conformación de cuerpo; pero también lo puede llegar a ser la abstinencia sexual. 

Y en la actualidad el celibato es más tabú que la actividad sexual o la vida sexual activa.

El celibato es visto como contención, jamás como apertura. También suele representar una forma de provocación, de no - uso: es inusual que se perciba el "sí" que trae; solo se comprende como un "no". Frigidez, fanatismo religioso, trauma: los motivos que se le achacan colindan con el señalamiento, con la ofensa, y se omite que quizá sea el modo más radical de amor propio, de amor benevolente, y fruto de una capacidad, de un talento puesto en acción: la de saber que los estímulos externos no son eventos por sí mismos, y que tampoco definen los contornos de la realidad: el mundo entero será lo que, a partir de estos, aflore en cada ser.