Me encuentro a mí misma, de nuevo, esperándote. Desde el balcón de otra edad, desde otra vida. Sé lo que aún no quieres saber. Sé que te estás esforzando por creer que estás pasando bueno. Sé por qué mañana, luego de tanta noche, querrás salir corriendo, pero quejarse trae consecuencias. ¿Vivirás de arrepentimiento en arrepentimiento? Tú decides. Mas no te mientas. Vuelve a leer: no te mientas. Miénteme pero no te mientas porque de ti depende que te guste existir. Yo sólo puedo esperarte y esperar que la botella no te dure toda la vida.
domingo, 24 de agosto de 2014
sábado, 9 de agosto de 2014
La intensa búsqueda de aquello que no se quiere encontrar
No perder oportunidad alguna para dejar de creer y a la vez caer en la tentación de creer que se tiene tiempo... y así envejecer poniéndose a sí mismo en fila de espera. Hábitos semanales, incapacidad para ver "más allá", refugiarse en la importancia de vivir el presente. Pero, ¿qué es el presente? Fétidos guayabos, árboles partidos por un rayo, ecos de fiestas, sueños melancólicos, cervezas trapenses en promoción y una mascota que al otro día te mira. El presente es necesidad de orden, uno brindado por la claridad de la que me alejan palabras como amor, error, libertad, dignidad y felicidad...
... pequeñas siestas en un taxi. Las luces de la falta de memoria que es la misma falta de control... "soy algo más que un ebrio" quisiera creer pero... como dije, hoy no sé por qué no pierdo ninguna oportunidad para dejar de creer. Lo único de lo que no dudo es del placer efímero, que por efímero me pesa más.
viernes, 18 de julio de 2014
Alejarse versus ausentarse / ¿Tiempo o Espacio? (…y otros títulos engreídos y aburridos)
Según dice el refrán “aquel que mucho se ausenta, pronto deja de hacer
falta”. También lo he escuchado cambiando el "ausenta", por un “aleja”, así: “Aquel
que mucho se aleja, pronto deja de hacer falta”. Ahora bien, más que discutir
si esto es cierto o falso, creo que hay una contradicción tremenda que nadie
parece notar.
Si admitimos el aleja, o sea “aquel que mucho se aleja…” quizá no sea
tan contradictorio pues cabría la posibilidad de que esta lejanía se refiriera
a una condición espacial en vez de tiempo, y por tanto aquel que mucho se
distancia, en tanto se va muy lejos, pronto dejará de hacer falta. Independiente
de su veracidad, es válido.
Pero si dejamos el ausenta, o sea “aquel que mucho se ausenta…” la
posibilidad de aceptar la condición espacial desaparece porque la naturaleza
del verbo sólo nos permite entender esta frase mediante medidas de tiempo. Es
decir, aquel que durante mucho tiempo está ausente, pronto deja de hacer falta.
…Pero, ¿no es acaso evidente que si durante mucho tiempo estuvo
ausente, no ha sido pronto que ha dejado de hacer falta?
Considero que este refrán tiende a culpabilizar y a señalar… igual, ¿para qué hacer falta? No creo que
sea esa la intención de quienes se ausenten o se alejen.
miércoles, 2 de julio de 2014
Apunte breve
En el momento de crear determinado personaje o determinada
acción, lo importante es lograr que aparente ser verosímil más que real. O sea,
no intentamos que parezca real si no “creíble” dentro de cierto contexto.
Superman o la dramática intervención médica del film "Face/Off", por ejemplo. Ahora bien, en el momento de los diálogos de un guión, para lograr tal verosimilitud he debido aprender que en nuestra cultura el
silencio no es muy respetado y que pocas personas atienden al sentido de cada
palabra, o grupo de ellas, que han de pronunciar; hay muletillas, ruido
nervioso y palabras que sobran, y entre tales, es que ambicionamos
transmitirnos un mensaje. A veces, esto lleva a que hablar no represente acción
alguna, sino solamente eso: hablar. Saludarse, despedirse, quererse,
informarse. Sin preguntas hay respuestas, nos decimos pequeñas e inofensivas
mentiras a manera de favor. Nuestra rutina se mantiene en procura de evitar ese
silencio que usualmente no sabemos manifestar
y el cual nos lleva a preguntarnos: ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás serio? ¿Por qué
tan callado? ¿Todo está normal? Y en el fondo de estas preguntas palpita una
súplica y un control. No queremos que pase
nada y se habla muchísimo para que cuando necesites verdaderamente expresarte, ya no
quieras hacerlo.
lunes, 23 de junio de 2014
Del orden y la redundancia; de ideas y rutinas que rebotan y rebotan.
Quiero tinto pero una mosca muerta me espera dentro de la cafetera
llena. Debo, de nuevo, preparar café y esperar a que esté listo. Otra espera se
antepone a otro placer.
Me enredo en la red para distraerme de la soledad. Suena All is full
of love de Björk y sigo pensando que la soledad es inevitable como la vida
misma, más expansiva que el morbo que a veces me dirige. ¿Cuál será nuestro origen? Creo
que lo que soy estando solo porque eso que llamamos soledad es nuestro dios. Está
en todos y en todo sitio. En sí nos experimentamos.
… el café ya está listo…
… siento la fortuna de vivir en una vida de instantáneos simultáneos:
el internet, el café, los romances, este escrito… las esperas son frecuentes
pero cada vez más cortas…
… la impaciencia surge… la capacidad de sentir placer se agota…
All is full of love, All is full of loneliness... no, así no: All is full of solitude
... la oferta, la mutación, la importancia de la incertidumbre, el internet y su información deforme. Nada ahora me abruma. Un soplo de precoz esperanza me enamora de nuevo de la vida porque flota solitaria en su vecindario y porque es inevitable, como lo es el paisaje para el humano, como lo es para mí la inspiración: sea toda mi vida un exaltación cantada y escrita.
... la oferta, la mutación, la importancia de la incertidumbre, el internet y su información deforme. Nada ahora me abruma. Un soplo de precoz esperanza me enamora de nuevo de la vida porque flota solitaria en su vecindario y porque es inevitable, como lo es el paisaje para el humano, como lo es para mí la inspiración: sea toda mi vida un exaltación cantada y escrita.
miércoles, 11 de junio de 2014
Pregunta, respuesta e interpretaciones
De por sí, la pregunta incomoda porque no está del todo bien planteada:
- ¿A qué te vas a dedicar? Suelen cuestionarme.
He dado diferentes respuestas, pero para darle valor y fuerza al
proceso conjunto con el que en este momento me siento gustosamente
comprometido, usualmente digo:
- No sé a qué me termine dedicando, pero pienso
que ya me dedico a la música.
Esto tiene tantos significados como personas hay. Por sus reacciones
he empezado a considerar que hay quienes detrás de esta respuesta entienden: “Voy
a dedicarme a intentar obtener dinero escribiendo letras de amor, siendo el
fiestero de moda, dando entrevistas, enamorando mujeres y mujercitas y llevando
un modo de vida holgado y desinteresado”; otros infieren esto: “Acepto
libremente mi incapacidad para obtener un empleo de verdad y reconozco mis
crecientes y múltiples adicciones, y no será vivir sino menguar, decaer”; otros
parecieran escuchar: “Voy a competir con Shakira, Juanes o Carlos Vives pues
nadie en este país ha vendido tanto como ellos y sólo debo fijarme en los colombianos
pues son los únicos que sirven como ejemplo de vida”; así, he encontrado
quienes aseguran que mi respuesta significa: “Viviré de dar clases de guitarra
e interpretando canciones de otros en los bares, buscando sitios para viajar
haciendo esto, amenizando fiestas y demás reuniones”; no menos despreciativa
que todas las ideas anteriores, algunos creen que con mi usual respuesta estoy
diciendo que: “Tengo mucho dinero, mis padres son unos alcahuetas, quiero una
vida sin retos ni exigencias y, como no estudié música, esa decisión implica
que renunciaré a mi carrera mientras encuentro algo mejor para ocupar mi tiempo
o mientras me resulta una maestría en el exterior”.
Bien. Todo es entendible porque solemos vivir bajo el embrujo de la
publicidad y asimilamos el mundo mediante la comparación, opinando antes de
escuchar, dejándonos intimidar por la bonanza económica del otro. Todas esas
inferencias son humillantes pero al ser inconscientes y nacidas del
desconocimiento popular del oficio, no debieran ser recordadas con rencor;
simplemente son un síntoma, una muestra de la educación que la mayoría recibió
y de la sociedad en la que participamos, tanto como artesanos, aficionados o
profesionales. Aun así, cuando explico
que ese “pienso que ya me dedico a la música” representa una búsqueda del
crecimiento espiritual por medio del hacer estético, una intención de mezclar cierta misión creadora (tal vez imaginaria), que incluye tanto literatura como intelectualidad, con una disciplina nacida de la constante exigencia personal, además
de simbolizar una libre elección y un compromiso con aquello a lo cual aún le
encuentro sentido, se me tilda de romántico, hablador y abstraído.
Acostumbran usar como argumento los más vergonzosos ejemplos y me aseguran
que para triunfar en este país (… ¿y qué es “triunfar”? ¿y qué es “en este país”?)
debo ser como J Balvin, Silvestre
Dangond, Piso 21 o Ricardo Arjona, lo cual me enoja hasta el momento en el que,
al preguntarles por lo que piensan de personas como Vinícius de Moraes, Georges
Brassens, Enrique Santos Discépolo o Luis Alberto Spinetta y me dicen no
conocer a alguno de estos seres, su ignorancia me enternece.
Supongo que es parte del oficio saber que todos, en cuanto a arte se
refiere, tienen fe en su opinión y que muy pocos dudarán de expresarla.
jueves, 8 de mayo de 2014
Sobre cierto insomnio en las aves
Para algunos poetas de la antigüedad, el encuentro sexual
es desde los versos comparable al vuelo del ave sobre el bosque que habita.
Dado que dormir es la capacidad de olvidarse, el insomnio en un ave, siendo
escaso, da muestra de una memoria continua y de un apego a la vigilia, esto
último quizá por esa necesidad creciente de volar sobre el bosque que habita.
Así, el deseo mismo a veces se encarga de obstaculizar la consecución de
aquello que tanto se quiere.
Reminiscencia televisiva/ -Prescindible-
¿Alguien vio esa serie llamada “Sabrina, la bruja adolescente”? ¿Alguien recuerda ese capítulo de la primera
temporada en el que una tía de la joven protagonista, una tía sensual y
hedonista, una MILF o mature de la actualidad, la invita a
pasar un fin de semana en su vivienda (Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=vYxDrRuzmIk)? ¿Alguien recuerda como era ese sitio?
Era un cuartico llamado el Domo del Placer, decorado de modo
extravagante, sin límites conceptuales que le definieran, y en sí, conformaba un
ideal típico de aquello que muchos en ese entonces queríamos, incluso siendo
niños. Cuando la bruja adolescente llega allí, queda abrumada por todo lo que
esta experiencia le ofrece.
Su tía le da la bienvenida diciéndole que la
principal condición para estar en tal sitio era que todas las negaciones y
prohibiciones quedaran afuera, y que no se permitía la presencia de mortales. La
joven se pregunta entonces por las múltiples puertas que allí nota. Una de
estas le lleva al backstage de un animado concierto; la otra, le conduce a “La sala del elogio gratuito”, un lugar donde siempre habrá personas dispuestas a
aplaudir a aquel que haya abierto la puerta.
Considero que el objetivo de esta habitación, ficticia en aquel
momento, me resulta bastante similar a lo que suele buscarse hoy en ciertos
sitios web, los cuales representan para algunas personas un equivalente de esa
sala del elogio gratuito y un espacio en el que, como en la serie televisiva,
siempre habrá gente dispuesta a aplaudir a cambio de una mera presencia, de una
mera exposición.
Cuando la tía se siente sola tras el regreso de Sabrina a su hogar, recurre a abrir la puerta de este sitio para sentirse mejor, mejor consigo misma según el libreto. No sé por
qué, luego de tanto tiempo y experiencias, vine a recordar este episodio. Quizá no deje de parecerme
simpático y conmovedor ese fenómeno, ese real bienestar que a veces se experimenta cuando se nos elogia; considero que la tecnología nos ha permitido que esa sala del
elogio gratuito haya pasado de ser una fantasiosa necesidad a ser una cotidiana
posibilidad.
martes, 6 de mayo de 2014
Las esperas y las rutas indicadas
Si sé que estoy esperando en el lugar y en el momento adecuados, me
siento calmo y confiado. El tiempo mide lo que yo espero que mida; su peso es
el justo y necesario. Pero si por el contrario me encuentro esperando sin
alguna certeza, tal espera me es angustiante. La situación carece de medidas
que me permitan medirla.
Sé de esto en mí gracias a una experiencia en particular, que fue la
de esperar una ruta de bus en un paradero situado en una zona que no suelo
frecuentar. Alguien me había asegurado que por allí pasaban los buses que me
llevarían a mi destino; pero yo no
creía. Igual, obedeciendo, me paré allí, dispuesto, atento a cada detalle, desconfiado e
inusualmente expectante. El tiempo no midió para mí lo que suele medir. La
gente no lucía igual, los carros parecían ser más veloces y los árboles, siempre dueños
de una inocencia senil y ancestral, figuraron esta vez como meros testigos de una
avenida de indiferencia. Pensé que este tipo de espera se
experimenta en muchos otros momentos de la vida. No hablo solamente de una citadina espera
por un medio de transporte; me quisiera referir a una situación humana de espera
definida por el no saber "qué se viene" y por una incertidumbre que lleva a que
los días sean más largos y que el afán por alguna certeza sea cada vez mayor. ¿Cuántas
veces, y de cuántos modos, hemos querido estar en el paradero donde solemos
esperar?
Quizá por esta elucubración fue que, en ese momento, decidí irme caminando,
sin depender de aguardo alguno. Afortunadamente en ese instante, vi a la ruta
más o menos conocida acercándose, a esa gratificante ruta sucia más o menos hogareña y familiar que uso para vincularme a lo que siendo ajeno, también siento propio.
jueves, 10 de abril de 2014
Mezcla de símbolos y ánimos
Creo que pocas críticas son constructivas o destructivas por
sí mismas. Sencillamente depende de la persona asimilar una crítica que sobre
ellos recae, de manera constructiva o destructiva. A veces puede darse que un
elogio sincero sea en sí una crítica alarmante, y que un ponzoñoso comentario resulte
siendo un valioso estímulo creativo; depende de cuán constructiva o destructiva
sea la manera de leer determinada situación.
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