miércoles, 4 de mayo de 2011

Dulce • sentir • indeleble



Confieso que mi mayor pecado ha sido acostumbrarme a tu belleza.

martes, 3 de mayo de 2011

... mayo 3



Me estorban aquellos momentos que son mera sensiblería opaca y que me cubren como una pesada manta de insomnio y ansiedad, condimentos sugeridos para unirnos en el banal “sueñosismo” posmoderno. Es inevitable no romper las cartas, las mismas que tantas veces leí, sólo para sentirme bien, deshecho en mi espasmo de compromisos solitarios. No he querido titular este fragmento de pensamiento redactado en el que confieso mi temor por una sociedad en la cual el ego demarca grandes destinos, y en la que el narcisismo ha determinado que algunos se sienten mejor haciendo sentir a los demás mucho peor. Pero de este engaño, nace el optimismo vivo ante la mutable apariencia de la hoja en blanco, a quien puedo hoy reconocer como mi idolatrado amor de toda la vida.

lunes, 18 de abril de 2011

Medicamento, es veneno y es antídoto.


Anticipo que no es éste otro intento desesperado (si es que acaso algo de lo que escribo no parece ser fruto de la desesperación) por sentar la última palabra, la última ideología, el penúltimo mejor error. Siento, no creo ni afirmo, que lo único que puede ayudar a la mala situación, cruel y total, que parece estar impregnada en Colombia como el mal olor de una enfermedad venérea, es que todas las personas se ubiquen históricamente a partir de la lectura, que generen conocimiento estudiando la historia que nos cuentan los poetas, los novelistas, los pintores, los dramaturgos, y quizá también algunos historiadores, entre muchos otros consagrados por la expresión. Siento, además, que no es útil intentar definir al colombiano a partir de rasgos comunes, con características determinadas y formas establecidas, que goza de ciertas cualidades para padecer ante la impotencia de no saberlas proyectar, como un vano intento de concepción de un producto o servicio: qué puede ofrecer, a cuánto, cuándo, cómo y dónde.
Sería más aprovechable bajar el ritmo, bajar la guardia y sofocar el miedo mediante el desarrollo de un gusto literario.
Lo siento así porque leyendo, aprendí a imaginar. Nada más.

domingo, 10 de abril de 2011

Sobrado de pupila



Si acaso necesitara de los demás, me bastaría media vida para recordarlos.
Contemplo el presente como toda agonía, como todo evento pasajero, como toda cosa a punto de morir. Me dejo ser, me transformo y luego me deformo; sonrío y balbuceo sólo para decirle que la quiero; pero su seriedad me intriga, me deslizo en el arrepentimiento y bebo: bebo para recordar lo que no he sido y ahogar todo intento de vida.
Me es más fácil hacer el amor con la Venus de Botticelli.

jueves, 17 de marzo de 2011

Se acabaron las medallas



Es de oportunistas usar las catástrofes como argumentos para validar sus creencias. Pero es de tontos no aprender de los errores que proceden de una evolución mal buscada.
El desplazamiento es ahora irremediable y la ciencia ha demostrado ser violenta. Lo grave de las circunstancias que preocupan a los miedosos occidentales del –hoy-, es que la radiación llegue hasta sus montañas y la vida les valga porque está en riesgo su indigente comodidad, porque los fines de semana ya no serán aquellos fines de semana, y porque deberán pagar por la indiferencia.

El riesgo radioactivo nos hace indignos, porque ese saber, ese conocimiento nuclear "necesario", se nos ha salido de control, y no somos ya dignos ni de ese saber ni de ese conocimiento ni de ese control; personas que no somos dignas de los sentimientos, ni dignas de la imaginación. Ya son suficientes las medallas, suficientes los premios sobre los cuales cimentaron la motivación; ¿de qué sirven ahora los triunfos? Nuestra vanidad nos ha derrotado. Cerremos los ojos y supliquemos de rodillas abrazando las piernas de un Cristo gigante, o esperemos llorando por algún acto heroico, pero recuerda en tu madrugada enferma, en tu tarde inútil, que los héroes siendo humanos dependen de la estupidez humana: de TU estupidez, humano.

viernes, 4 de marzo de 2011

Amigolés * Mi afecto ës prescindible



La lejanía favorece a quien bien aprovecha el dolor. Una semana es una semana, pero una prosa fría, no es una prosa digna, es una prosa cualquiera; y así es hoy mi prosa. Insensible, repetitiva; una transformación del orden de ideas enfriadas, contenidas para parecer prudente.
He soñado con cielos surcados por tenebrosos pájaros imaginarios, por búhos con el rostro de mis amigos, y por frases que revolotean como los recién pescados:
La sabiduría es mi mejor disfraz.
Para los músicos, la tristeza es una felicidad mal vestida.

Navegar en los contenidos será un absoluto. Nadar en alguno, mi necesidad.

lunes, 7 de febrero de 2011

Hoy lo creí




El mundo nos está exigiendo una nueva filosofía: ser verdaderamente felices

domingo, 23 de enero de 2011

Un pensamiento de Claude



“Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado”. Nietzsche.

...y Claude, ante la petición, así pensó: "En su muerte, privada penumbra, no creyó, como jamás le interesó creer; pero cuando se sintió finito en la mano eterna y fértil de la Víctima de su sentir superior, entendió que es digno aquel que acepta sentir a su Padre en el instante en que el tiempo le marchitó".

miércoles, 12 de enero de 2011

Mi defensa



Si quienes ignoran la pureza del poeta preguntan por el éxito o por el fracaso, será imposible responderles, porque son meras ilusiones. No existe nadie tan exitoso ni tan fracasado porque siento necesario creer en el individuo y en la materia definitoria con que dirigimos nuestra vida, acaso asimilada de mediana manera con una fe que nos llena de símbolos y simbolismos, predestinado así el futuro a la inspiración.

El presente es la herramienta, y el devenir la arcilla de la obra, que con un estilo personal, nos permitirá la esperanza de ser creadores. ¿Para qué estudiamos? Para entender que la vida, como una sopa servida, aunque humeante, fuera de la olla se está enfriando.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Sin explicaciones todo sería magia



Bermuda y ausencia para El Bailarín Sin Son de Santiago Botero Botero.