sábado, 15 de diciembre de 2018
Reflexión = reflejo
Se acostumbra a decir, a manera de supuesta reflexión, que de los fracasos "también" se aprende. En mi caso, lo más arduo es saber que de los triunfos y logros "también" se aprende. Fracaso y triunfo enseñan: eso está claro. La pregunta es dónde ubicar ese "también".
miércoles, 14 de noviembre de 2018
Padres y amigos
Me gustaría tener hijos por la
misma razón que me gusta tener amigos: nunca dejar de aprender. Esto surge de
una confianza: sentir que mis padres y también mis amigos han aprendido de mí.
Es un intercambio implícito. Es un clima perfecto a pesar de las ocasionales
lluvias. En ciertos momentos, la relación con los padres es otra amistad: hay
que cultivarla. Saber leer entre líneas.
Anticiparse al dolor. Evitar el daño. Las ocasiones y los eventos son
solo eso: ocasiones y eventos. Y muchas veces en esas fiestas anuales,
celebraciones programadas, no hay nada de qué hablar; el balón no rebota porque
está desinflado. Los temas vuelven a ser los mismos porque no se crearon
nuevos. Igual, no a todos les interesa ser amigos de sus padres porque mantener
vivo el vínculo pareciera ser más una obligación que una elección (… o incluso,
una aventura). Pero es una realidad que a los hijos y a los padres, así como a
los amigos, no solo los unen el pasado y los problemas: pueden haber proyectos
en común: coleccionar mares o ríos, por ejemplo.
martes, 30 de octubre de 2018
El poderoso y el apego
El odio es una forma frecuente
del apego. Lo pienso luego de soñar con una escena: alguien, una persona
tristemente débil, sin capacidad de defensa, subordinada a mí, se encuentra en
mi cama. Simplemente está ahí, sentada o tal vez recostada, mirando la pantalla
de su computador. Yo advierto en este
gesto un abuso: “¿Por qué está ahí?”. Me ofende y accedo a golpear. Le rompo el
computador, le arranco parte de la ropa, la duermo a punta de puños. En un
momento, como indicándome, similar a cuando nos consienten rascándonos, me
dice: “ven, hazme por acá atrás, debajito de las paletas”. Entonces admito con horror su poder y salgo
corriendo a pedir ayuda. Me tiene capturado porque me ha hecho creer que yo soy
el que me manda, el poderoso, el que odia. Ser sumiso es una forma de atar, de
atraer, de convencer, de dominar. El que responde con odio o creyéndose más
fuerte, cae en una intrincada trama de apego: ya no es apego disfrazándose de
amor; algo peor: es apego disfrazándose de poder. Los tristemente débiles, los que
buscan arduamente por ser rechazados, se ahorran el esfuerzo de levantarse, y
desde su languidez dominan.
martes, 16 de octubre de 2018
¿Cuánto es lo que dan?
La música jamás ha dejado de
estar contaminada por la lucha de clases, por la imposición de la élite. Quienes suenan en la radio son los hijos de empresarios
o actores de clase alta, personas a las que les resulta propia la ambición
difusa de la fama; bien fuera mediante el fútbol, la actuación, el canto o el
entretenimiento, su esperanza de base era ser famosos y su método era el pagar
por. La resonancia con la que cuentan es debida al músculo financiero, a sus
posibilidades materiales. Más allá de calificarlo de bueno o malo, este fenómeno es una condicionante que no debiéramos dejar de ver. Son miles las buenas
melodías que se están acallando no por méritos artísticos sino por las dinámicas
de mercado, dinámicas que benefician la música más monótona y redundante, la
más portable, la que se puede hacer sonar sin instrumentos. “Solo necesitamos
unos cuantos bailarines y mucha ropa”.
Ahora cuando escucho a un nuevo
artista sonando en la FM, busco en internet y lo compruebo: muchos son Yatras o
Vegas cuyo único mérito reside en ser hijos de tal y poderse pagar ese espacio
en la onda. Mi lucha actual está en no juzgar basándome en esta situación sino “libremente”.
Pero no siento nada. Todo es una baba de bobos, fácil zalamería,
sobreproducción, cuatro cuartos, “fría saliva de muerto”. Vuelvo entonces a
Cocteau Twins, a The Smiths, a los Rolling… pero mi obsesión no cede y
comprendo que también el hecho de que yo los esté escuchando corresponde a
dinámicas de mercado: Inglaterra sabe exportar su cultura.
Recuerdo entonces cuando me preguntaron
por la música urbana y de mi corazón salió una sincera alabanza al tango.
domingo, 30 de septiembre de 2018
Esa última hora que tanto inspira
Solo podemos ser seres humanos.
Quiero decir seres biológicamente humanos. No niego el espíritu ni la fuerza de la
razón, pero mucho de nuestra corporalidad se escapa a lo que somos capaces de
nombrar. Crecer, en el mejor de los casos, es ir reconociendo y entendiendo esa biología propia. Y el cerebro, como órgano,
también es tan particular como desconocido. Es una unidad
sellada: ¿quién sabe con seguridad qué zona tiene más activa? En este terreno
irrumpe el lenguaje. Todo ese grupo de imaginarios y señalamientos, incluyendo
esas ideas de “humanidad”, a veces tan opuestas a la biología más primitiva e
innegable del hombre. Hay diferencias entre impulsos y necesidades. Reconocer
qué es para cada uno, un impulso y qué una necesidad (las cuales a veces se
empiezan a manifestar a punta de impulsos…) es imperativo.
miércoles, 8 de agosto de 2018
Una necesidad
La historia
de la civilización lo confirma: no importa
qué se descubra; importa quién lo descubra.
No importa
el mensaje; importa quién lo dice.
Las
revoluciones son reiteraciones. Recaer es la manera de olvidar los propósitos.
Ya se ha
avisado más de una vez: ni a punta de golpes aprenderemos. Es necesario empezar
a cuestionarnos. Tenemos que hablar de política y religión: es fundamental en
este momento. Debatir a cuántos les conviene que la mayoría de la ciudadanía
sea carnívora. Entender el fenómeno de la pornografía, de los smartphones, y de
los hogares divididos por la interferencia. ¿Por qué está mal que los jóvenes de más de treinta años vivan con sus padres? ¿Por qué cada persona debe ser un
habitante que le represente al Estado la obtención de un monto económico
mensual correspondiente a los impuestos de un carro, de un apartamento y de un celular? ¿Por qué lo "mío" en vez de lo "nuestro"? ¿De dónde ese fetiche con lo "propio"?
Es momento de asolear nuestras ideas. De sacudirnos torpemente. En el camino
iremos siendo mejores, pero los formalismos anuncian tiranías: el deber ser de
los esnobistas es siempre el más violento.
Hablemos de
todo y desde ya.
sábado, 28 de julio de 2018
Una reflexión adolescente
![]() |
| Foto por June Juno |
lunes, 25 de junio de 2018
Alas Abiertas
Antes de la fiesta, no tenía
vida. Empecé a tomar porque estaba seguro de que así conseguiría una. El peso
de la costumbre perpetuó el hábito durante diez u once años. Romances,
carencias, desordenes, aciertos, malas decisiones, imágenes, amigos, presencias,
canciones, ideas, esquizofrenias, conocimiento, historias, risas, un cuerpo
débil: esta es la coyuntura. Ahora necesito fortalecer mi cuerpo, hacerlo balsa
para los océanos de todo el mundo, teleférico de todos los montes. Necesito
corporeidad, dejar de ser para ser alguien más. Ver con nuevos ojos, buscar nuevas
continuidades sin devolverme en el camino. Sé que deberé aprender a disfrutar
de nuevas actividades en un comienzo tediosas o simplonas si las comparo (injustamente) con lo
que siento mediante la bebida, la fiesta, el trasnocho, la disolución.
Disolverme en la parranda me produce una satisfacción automática que a este
punto ya me ha deprimido más de lo que me ha alegrado, activado o entusiasmado.
Las mejores ideas han surgido en sobriedad, las líneas potentes las he
alcanzado en rigores solitarios y creativos. Debo ahora (porque el deber es
sinónimo de libertad) saber qué decir y ser capaz de decirlo; saber ser y
atreverme a serlo. Necesito que los demás no me inviten a un trago, ni a una
fiesta, ni a un plan: si a algo me van a invitar, exigir que sea a la vida: a
un concierto, a una obra de teatro, a una biblioteca, a cocinar, a una
caminata, a nadar en un lago, a hacer el amor, a tendernos en una manga para
mirar el cielo. Será un modo de existir abrumadoramente diferente al actual y
pasado; pero también será de sensaciones. Así, dejaré de fantasear con la sombría
ruta de algunos ídolos, y viviré la mía. Soy una voz que contiene voces.
viernes, 15 de junio de 2018
Ejercicio: carta junio 14
... querida:
Hoy en clase hablamos de las cartas. Nos lamentamos de que
ya nadie las escriba. Pensé en ti. Antes de irte a Malta, la noche de la muerte
de Scott Weiland, me dijiste que me ibas a escribir muchas cartas. Cartas
físicas. El papel que usarías lo ibas a secar poniéndolo al sol luego de
haberlo remojado en las aguas del Mediterráneo. Esto para mantener vivo algo
entre nosotros. Algo que no sentimos sino cuando vienes. Yo nunca he podido ir.
Aún recuerdo ese porrito que nos fumamos en enero. Escribí un cuento con esa
imagen. El protagonista se arma los varetos con pétalos de rosas. Desde
entonces no he vuelto ni a fumar, ni al Parque. Los chinos, o los japoneses, no
sé, recomiendan no volver al lugar donde uno fue feliz. Y desde el balcón de
estos días, sé que lo fuimos. Solíamos decirnos: “venimos acá para disimular
que estamos tristes”. Y el disfraz se hizo atuendo, y el atuendo, ropa de
diario. Pero he leído tus más recientes tweets y quedé preocupado. ¿No hay en
Berlín algún lugar donde puedas disimular que sigues estando triste? No hago
sino pensarte. ¿Aún sueñas con ser actriz? ¿La talentosa diva mayor de un circo
pobre? ¿El último sabor de mi boca? Sabes que siempre voy a querer leerte y
escucharte. Escribir y cantar son ahora los espacios donde se contonea felizmente mi
alma. Allí no tengo que disimular nada… ni siquiera… que estoy bien.
miércoles, 2 de mayo de 2018
Mi viaje al centro de un libro
Viaje al Centro de la Tierra de Julio Verne, trata más que
de una expedición. Para mí, en este momento de mi vida, esta novela fantástica
es acerca de la voluntad y la esperanza; de asumir con energía propósitos
nobles, expediciones imposibles. Lo relaciono con mi búsqueda actual por medio
de la literatura y de la música, con los sacrificios que debo hacer para poder crear,
para forjarme. Hay verdaderas joyas puestas de manera sutil y brillante dentro
de la trama, como cuarzos incrustados en una roca cualquiera. Ejemplos:
- El tío no se desgasta en discusiones: su propósito es claro y gigante: viajar al centro de la tierra. ¿Cómo iba a distraerse en nimiedades y orgullos?
- Axel se enfrenta a sus miedos, a su pesimismo y a su incredulidad: el tío, atento e impasible, lo enfrenta constantemente: ¡Hablas como un hombre sin voluntad!
- El granito, dura roca que los separa de la superficie terrestre, los hace sentir aprisionados. Pero en algún momento el tío propone lo siguiente: ¡Nuestra voluntad debe ser más dura que el granito! Y sí: nuestra voluntad, la voluntad personal, debe ser más dura que los obstáculos. Haceos duros, gritaba Zaratustra, más o menos por los mismos años en que Julio Verne publicó esta novela.
- Axel lo dice: todos los inconvenientes, todos los obstáculos, todos los problemas, fueron lo que les permitió llegar a la playa correcta, a la gruta indicada, al resguardo del destino. Your destiny may keep you warm, cantaban los de Oasis.
- La confianza de Hans educa en silencio.
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