La muerte de Pato me duele lentamente. Paso a paso. Sin atajos.
Pienso en mi pasado; le llamo tiempo perdido como cuando quiero salir de eso rápido, y no separo los desechos y los meto todos en una misma bolsa grande y negra.
A través de su tejido no se puede ver nada. Para eso están hechas esas bolsas.
Ahora me encuentro con esta clase de tristeza y, a diferencia de antes, me siento como un viejo cliché; agotado, cansado de su uso.
Me confunde todo a mi alrededor, cada aspecto exterior. Incluso estos signos de puntuación. Cada enter.
El calendario sigue.
Las cuentas de este mes ya están a punto de ser impresas.
La pantomima y el disimulo sirven ahora como técnicas de resistencia.
Pero la soledad imanta.
En mi caso, Cortázar siempre está ahí para abrazarme con una enseñanza. Abro al azar su libro de cuentos y a través del Axolotl me dice que tenga cuidado, que me fije bien en qué decido fijarme.
Allá en el fondo, el celular boca arriba. Estoy harto de las noticias y de no encontrar un mejor empleo. Me subestimo al creer que soy capaz de refugiarme en el dinero.
Me pregunto si me respeto lo suficiente o deberé andar viviendo oculto tras toda clase de alteregos.
Hoy, ante la muerte, el pensamiento revolotea como una chapola que se deshace en pelos, escamas, en amuletos de palabras que no surten efecto; solo deseo que mis reacciones sean sanas y sensatas. No vivir al borde, ni teniéndome que contener:
Que el mundo hable y yo no entienda: "peligro".
Que el mundo grite y yo no entienda: "ataque".
¿Seré yo esa tortola que, aguerrida, pelea contra lo que aún no distingue como su propio reflejo?
Esta semana llegará una buena noticia, pero ya sin Pato. ¿Con quién me podré reír de mí?
Cantaré la dicha y el goce, pero algo íntimo, un color, un armónico, ese matiz, la última estela de la esencia del sabor, se habrá perdido.
Recuerdo el son de su voz caleña y, bajo la ducha, entre la espuma y el olor a shampoo, a ojo cerrado, casi viéndola me lo prometo: no explotaré tu alma, amada prima, exigiéndote señales, inesperadas mariposas monarcas, o apariciones en sueños.
Quizá las muchas playas del océano pacífico serán tu mensaje.
La correspondencia,
La paciencia,
El amor,
El juego,
La risa incondicional que siempre fuiste.
..."continuidad, somos vapor".
...Herviste.