Paraíso sin sombras, bella mañana, personas ansiosas reunidas. Observo indiferente y le aconsejo nadar en sí misma. Las cucharas hierven y son sus ojos cuentagotas. Miden, apuntan, sustraen; gimen, apuntan, inyectan. Caen apoyados en la puerta del closet, las cabezas cuelgan.
Espero no querer volver a escribir sobre esto. Próxima parada: el universo Lode Runner.
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